El presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente, alertó que las medidas de presión están provocando pérdidas económicas, afectando la producción de alimentos y generando una creciente incertidumbre para productores y consumidores.
El agro boliviano fue el sector que en 2025 superó a los hidrocarburos como principal fuente de divisas del país. Esta semana, ese mismo sector empieza a mostrar las fracturas más concretas del conflicto.
La Cámara Agropecuaria del Oriente advirtió que los bloqueos no solo interrumpen el flujo comercial sino que están quebrando procesos productivos que tardan meses en reconstruirse. Cochabamba concentra el daño más visible. De los 300.000 litros de leche que el departamento produce diariamente, la industria solo puede recibir 180.000. Los otros 120.000 litros no tienen adónde ir cada día. En el sector avícola la situación es igualmente crítica: más de 100.000 pollos por día se están quedando sin alimento porque los granos e insumos que necesitan las granjas no pueden ingresar por las carreteras bloqueadas.
El problema que viene después
El presidente de la CAO, Klaus Frerking, señaló que la escasez de pollo en los mercados urbanos es solo cuestión de tiempo. La lógica es simple: la carga de aves hacia las granjas se realiza semanalmente. Si esa cadena se interrumpe ahora, la oferta de carne cae en las próximas semanas, justo cuando los mercados de La Paz y El Alto ya enfrentan desabastecimiento generalizado.
La CAO también denunció un avasallamiento en la propiedad Santa Rita, en el norte cruceño, con unas 4.000 hectáreas afectadas, y exigió que las autoridades ejecuten las órdenes de desalojo existentes. El sector productivo no solo enfrenta bloqueos en las rutas. Enfrenta bloqueos también sobre la tierra que trabaja.
Lo que no vuelve con la apertura de rutas
Frerking fue preciso sobre el punto que más preocupa al sector: cuando los bloqueos terminen, las cadenas productivas no se reactivan de un día para otro. La producción lechera, la avicultura y la porcicultura dependen de ciclos biológicos y logísticos que no se recuperan con la misma velocidad con que se interrumpen. Los pollos que no comieron esta semana no recuperan ese crecimiento. La leche que no se procesó no vuelve.
Bolivia negocia con el FMI un paquete de financiamiento para estabilizar su economía. Pero la economía que se busca estabilizar depende de que el agro produzca, procese y exporte. Cuando esa cadena se rompe en Cochabamba, el impacto llega directo a la balanza de pagos, a la inflación y a la disponibilidad de alimentos en las ciudades. La CAO lo dijo sin rodeos: el país necesita garantías para seguir produciendo, porque sin producción no hay economía que estabilizar.





