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Santa Cruz inicia la conversión de micros a gas y pone a prueba la alternativa al diésel caro

Santa Cruz inicia la conversión de micros a gas y pone a prueba la alternativa al diésel caro

El Gobierno inició en Santa Cruz la conversión de 400 vehículos del transporte público de diésel a Gas Natural Vehicular. El programa puede reducir el costo operativo después de eliminarse la subvención, pero deberá demostrar que el financiamiento, los talleres y el suministro de gas permiten sostener el cambio.

El programa nacional de conversión arrancó este miércoles con la entrega de cilindros y equipos para 400 unidades del transporte público cruceño. La meta responde a la solicitud del sector, que busca una alternativa frente al nuevo precio del diésel.

Cada conversión tendría un costo aproximado de Bs 20.000 y requeriría cerca de cinco días. El monto será cubierto inicialmente mediante un fondo rotatorio alimentado con recursos generados por la comercialización de GNV. Los beneficiarios lo devolverán progresivamente cuando carguen gas.

El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, afirmó que esta es una primera etapa y que el transporte urbano cruceño solicitó la transformación de 2.000 unidades. El Gobierno gana una herramienta para contener la presión sobre las tarifas y disminuir el consumo de diésel importado. También reduce la cantidad de dólares requerida para abastecer al transporte.

El ahorro deberá compensar la inversión y el tiempo detenido

Los transportistas aparecen como los principales beneficiarios si el menor gasto en combustible supera el costo financiero, el mantenimiento y los días sin operar. Según la Cámara de Talleres de Conversión de Gas, el gasto diario de un micro podría bajar de alrededor de Bs 300 a Bs 135.

Los talleres y proveedores de cilindros, válvulas y repuestos ganan una nueva demanda. El programa movilizará a más de cien talleres, aunque el Estado deberá controlar certificaciones, calidad de instalación y seguridad.

Los trabajadores pueden perder ingresos durante la conversión, pero ganar estabilidad si disminuye el costo de mantener las unidades en circulación. Los pasajeros se benefician si el ahorro evita nuevos aumentos del pasaje. No todos reciben la propuesta de la misma manera. Transportistas de Sucre cuestionaron su viabilidad por la topografía de la ciudad y por las exigencias mecánicas de sus rutas.

El gas debe reemplazar al diésel sin crear otra dependencia

YPFB y las estaciones de servicio deberán garantizar suministro, presión y capacidad de carga. Una conversión acelerada perderá valor si aparecen filas o faltan surtidores adecuados. La prueba llegará cuando las primeras unidades completen varias semanas de operación. Si el ahorro coincide con seguridad y abastecimiento, el programa podrá extenderse. Si los costos reales superan los cálculos, Bolivia habrá trasladado el problema del precio del diésel hacia una reconversión difícil de pagar