Octubre registró una inflación mensual de 2,07 por ciento, la tercera más alta del año, impulsada principalmente por el transporte público. Santa Cruz superó el promedio nacional y llega al cierre de 2026 con familias que pierden poder de compra y empresas que enfrentan costos crecientes.
El transporte convirtió octubre en uno de los meses más caros
La inflación volvió a acelerarse en octubre. El Índice de Precios al Consumidor aumentó 2,07 por ciento, frente al 0,85 por ciento de septiembre. Con ese resultado, la inflación acumulada llegó a 6,03 por ciento y la variación de doce meses alcanzó 7,08 por ciento.
Octubre se convirtió en el tercer mes con mayor aumento de precios de 2026. Solamente mayo y junio registraron variaciones superiores, durante un periodo marcado por bloqueos y problemas de abastecimiento.
El transporte en micro, bus o colectivo fue el principal impulsor. Su precio subió 14,55 por ciento y tuvo mayor incidencia que cualquier alimento individual. También aumentaron la cebolla, la papa, el tomate, los almuerzos y la carne de res sin hueso.
La conurbación de Santa Cruz registró una inflación de 2,31 por ciento, superior al promedio nacional. El impacto resulta especialmente sensible en una ciudad donde el transporte cotidiano y la distribución de alimentos ocupan una parte importante del presupuesto familiar.
El golpe no se reparte de la misma manera
Los consumidores son los principales perdedores. Una familia no puede dejar de trasladarse al trabajo, enviar a sus hijos al colegio o comprar alimentos básicos. Cuando estos gastos suben al mismo tiempo, el ajuste se traslada a ropa, recreación, ahorro y pago de deudas.
Los trabajadores pierden poder adquisitivo cuando sus ingresos permanecen sin cambios. Las empresas enfrentan mayores costos de transporte, distribución y alimentación del personal. Los pequeños comercios tienen menos margen para absorber los aumentos y pueden trasladarlos rápidamente a sus precios.
Los transportistas recuperan parte de sus costos mediante tarifas mayores, pero continúan expuestos al precio de repuestos, mantenimiento y combustible. Algunos productores agrícolas pueden recibir más por sus alimentos, aunque el beneficio disminuye cuando también pagan fletes e insumos más caros.
El Estado debe evitar cobros de pasajes por encima de las tarifas autorizadas y garantizar abastecimiento sin aplicar controles que desincentiven la producción.
El aguinaldo llegará a un mercado más caro
El Banco Central mantiene una política monetaria contractiva que puede ayudar a contener los precios, pero también encarece el crédito para empresas y consumidores.
Noviembre mostrará si octubre fue un ajuste concentrado o el comienzo de otra aceleración. Si se estabiliza el transporte y mejora la oferta agrícola, el índice podría moderarse.
Si el dólar, los fletes y los alimentos vuelven a subir, el aguinaldo llegará a un mercado donde cada boliviano compra menos. Las empresas enfrentarán entonces una combinación difícil: mayores costos, consumidores cautelosos y menos margen para trasladar nuevos aumentos sin perder ventas.





