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La inflación empuja a más bolivianos hacia la pobreza y aumenta la presión sobre el empleo

El Banco Central de Bolivia proyecta que 5,7 millones de personas cerrarán 2026 en situación de pobreza monetaria. La inflación bajará frente al año pasado, pero todavía será suficiente para reducir ingresos reales, aumentar la informalidad y debilitar el consumo.

El Reporte de Inflación y Política Monetaria del tercer trimestre, publicado por el Banco Central de Bolivia, proyecta que aproximadamente 5,7 millones de personas se encontrarán en situación de pobreza al finalizar 2026. La cifra equivale al 47,1 por ciento de la población y sería la más alta desde 2016.

El cálculo considera una inflación anual de 9,22 por ciento. Aunque el indicador sería considerablemente menor al registrado en 2025, los precios continuarían creciendo más rápido que los ingresos de numerosos hogares. El BCB estima que otras 298.000 personas podrían ingresar en situación de pobreza durante esta gestión. La entidad también proyecta que el empleo informal alcanzará aproximadamente 3,4 millones de ocupados, alrededor de 86.000 más que el promedio mensual de 2025.

Tener trabajo ya no garantiza escapar de la crisis

La desocupación subiría de 2,3 a 2,6 por ciento, pero ese movimiento no muestra completamente el deterioro laboral. El propio BCB advierte que “la menor desocupación no necesariamente refleja una mejora en la calidad del empleo”. Los trabajadores pierden cuando sus salarios compran menos o deben aceptar ocupaciones sin estabilidad ni protección. Las empresas también resultan afectadas porque las familias reducen compras, priorizan alimentos y postergan gastos no esenciales.

Los comercios que venden productos básicos pueden conservar demanda, aunque enfrentan mayores costos de reposición. Los importadores quedan expuestos al precio del dólar, mientras las pequeñas empresas pierden capacidad para contratar y financiar capital de trabajo.

El Estado recibe mayor presión para ampliar transferencias, sostener servicios y proteger el empleo. Al mismo tiempo, una economía más informal reduce la recaudación y dificulta identificar a los hogares que realmente necesitan ayuda.

La recuperación deberá llegar al ingreso familiar

La estabilidad de precios será necesaria, pero insuficiente. Para contener la pobreza también deberán recuperarse el empleo formal, la producción y los salarios reales.

Los próximos datos de inflación y actividad mostrarán si la desaceleración de los precios alcanza efectivamente a los hogares. Si la inflación se mantiene dentro de la proyección y las empresas recuperan ventas, el deterioro podría moderarse en 2027. Si alimentos, transporte y servicios continúan encareciéndose, Bolivia llegará al próximo año con menor inflación estadística, pero con más familias obligadas a vivir por debajo de la canasta básica.