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El etanol gana espacio en la gasolina y abre una nueva etapa para el campo cruceño

El etanol gana espacio en la gasolina y abre una nueva etapa para el campo cruceño

La mezcla de etanol en la gasolina subirá al 15 por ciento desde noviembre y llegará al 18 por ciento en abril de 2027. El acuerdo amplía el mercado para la cadena cañera y puede ahorrar divisas, pero deberá demostrar que existe suficiente producción y que el beneficio alcanza al consumidor.

El Gobierno, YPFB, los ingenios sucroalcoholeros y los productores cañeros firmaron el 19 de octubre un acuerdo que subirá la proporción de etanol en la gasolina al 15 por ciento desde el 1 de noviembre. El aumento al 18 por ciento está previsto para el 1 de abril de 2027.

La primera etapa todavía requiere una evaluación técnica, económica, financiera y legal, además de la norma correspondiente. YPFB y los ingenios deben formalizar los contratos de suministro hasta el 30 de octubre. El convenio también dispone revisar al alza el precio pagado por el etanol según las condiciones económicas y financieras.

Para el Estado, cada litro comprado dentro del país reduce la necesidad de importar gasolina y usar divisas. Sebastián Daroca, presidente de YPFB, lo resumió así: “Por cada litro de etanol producido en Bolivia dejamos de importar un litro de gasolina”.

El campo gana mercado, pero debe responder con volumen

Los ingenios y productores cañeros ganan un mercado más amplio y una señal para invertir en campo, molienda y almacenamiento. Los proveedores de maquinaria, transporte y servicios también pueden beneficiarse. Los trabajadores ganarían si la mayor demanda se convierte en empleo estable durante la zafra y en las plantas, no solamente en contrataciones temporales.

El acuerdo también impone exigencias. La agroindustria deberá garantizar volumen, calidad y entregas oportunas sin descuidar la producción de azúcar. Una expansión desordenada podría presionar tierra, agua y costos agrícolas. Los pequeños productores quedarían en desventaja si el precio, el financiamiento o los contratos favorecen únicamente a operadores con mayor escala.

El ahorro dependerá del precio y del abastecimiento

Los consumidores no reciben todavía una promesa verificable de gasolina más barata. Su ganancia será concreta si el mayor uso de etanol mejora el abastecimiento, mantiene la calidad y reduce la exposición a interrupciones externas. Los transportistas y las empresas perderían si la nueva fórmula eleva el precio final o presenta problemas de distribución.

La próxima prueba será contractual y operativa. Antes del 1 de noviembre deben estar listas la norma, las compras y la logística. Si YPFB publica volúmenes, precios y resultados de calidad, el programa podrá avanzar al 18 por ciento en abril con mayor confianza. Si esos datos no aparecen, la sustitución de importaciones será una meta anunciada, pero todavía difícil de medir.