El presidente de la institución alertó que varias empresas paceñas evalúan migrar a otras regiones del país y anunció que trabajan en un plan para evitar esa fuga antes de que las fuentes de empleo se pierdan de forma permanente debido a daños directos por los bloqueos
La Paz no solo perdió semanas de actividad económica. Puede estar perdiendo empresas de forma definitiva. La Cámara de Comercio del departamento reportó que más del 60% de sus empresas afiliadas sufrieron daños directos durante los bloqueos, entre interrupciones operativas, pérdida de contratos, ruptura de cadenas de abastecimiento y acumulación de deudas financieras que los ingresos de mayo y junio no alcanzaron a cubrir.
El dato que más preocupa al sector no es el porcentaje de empresas dañadas sino lo que viene después. El presidente de la Cámara de Comercio de La Paz advirtió que varias empresas paceñas están evaluando activamente la posibilidad de trasladar sus operaciones a otras regiones del país, principalmente Santa Cruz, donde la infraestructura productiva es más robusta, el acceso al combustible más estable y el riesgo de bloqueos en el eje central menor.
Por qué la migración empresarial sería irreversible
Una empresa que cierra en La Paz y abre en Santa Cruz no vuelve. Los costos de instalación, los contratos con proveedores locales y la red de clientes que se construye en el nuevo emplazamiento crean inercias que hacen prácticamente imposible el retorno. La Paz perdería no solo la actividad económica de esas empresas sino sus empleos, su aporte tributario local y su efecto multiplicador sobre los servicios, el comercio y la cadena de abastecimiento del departamento.
Ese proceso, si se consolida, tendría consecuencias sobre la estructura económica del país que van más allá de la coyuntura de los bloqueos. La Paz es la sede del gobierno y el Legislativo, el centro de las decisiones políticas y el principal mercado de consumo del altiplano boliviano. Perder base empresarial hacia el oriente profundizaría el desequilibrio entre un occidente que concentra el poder político y un oriente que concentra la producción, el empleo formal y las exportaciones. Esa brecha ya existe. Los bloqueos la están ampliando.
El plan para evitar la fuga
La Cámara de Comercio de La Paz trabaja en un plan de retención empresarial que incluye gestiones ante el gobierno nacional para obtener diferimiento de obligaciones tributarias y financieras, reducción de tarifas energéticas y garantías de abastecimiento de combustible para los sectores productivos del departamento. La lógica es que si el Estado no actúa con rapidez para reducir los costos adicionales que los bloqueos impusieron a las empresas, la decisión de migrar se acelerará en los próximos meses.
La CNI ya lo dijo con claridad semanas atrás: de las 13.000 industrias que operan en La Paz, alrededor de 9.000 dejaron de funcionar o trabajan a media capacidad durante el conflicto. José Eduardo Iriarte, presidente de la Cámara Departamental de La Paz, había advertido que si los bloqueos se repiten, la mayoría de las industrias del departamento cerrarán definitivamente. La Cámara de Comercio ahora agrega la siguiente capa: algunas no esperarán a que se repitan. Están analizando irse ahora.
Bolivia negocia con el FMI un paquete de estabilización y debate reformas estructurales en la Asamblea Legislativa. Ese proceso puede generar las condiciones para recuperar la confianza del sector privado. Pero la confianza tarda meses en reconstruirse y las decisiones de relocalización empresarial se toman en semanas. El reloj que la Cámara de Comercio paceña puso sobre la mesa este lunes es el más urgente de todos los que Bolivia tiene corriendo en este momento.





