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El FMI eleva el crecimiento de Brasil a 2,4% para 2026 y abre una posible ventana de alivio para las exportaciones bolivianas

El FMI eleva el crecimiento de Brasil a 2,4% para 2026 y abre una posible ventana de alivio para las exportaciones bolivianas

El FMI subió su pronóstico de crecimiento a 2,4% para 2026, medio punto más de lo esperado en abril. Bolivia, que aún le vende gas y soya, depende hoy más que nunca de que ese impulso no llegue tarde.

El Fondo Monetario Internacional revisó al alza su proyección de crecimiento para Brasil en 2026, de 1,9% a 2,4%, dentro de una expansión global que se estabiliza en 3,0% este año y sube a 3,4% en 2027. Para Bolivia, que todavía vende gas natural a la brasileña Petrobras y coloca soya y sus derivados en ese mercado, una economía vecina más dinámica podría traducirse en mayor demanda para sus productos de exportación.

Por qué importa para Bolivia

Según la actualización de julio del FMI, América Latina y el Caribe crecerán 2,4% este año y 2,7% en 2027, con Argentina liderando la región con 3,5%, seguida de Brasil y muy por delante de México, que se estima en 1,2%. Brasil sigue siendo el principal comprador regional de las exportaciones bolivianas de gas y uno de los destinos relevantes para la soya, en un momento en que el comercio exterior boliviano ya viene reacomodándose hacia la minería y la agroindustria.

El exportador agroindustrial y el sector gasífero boliviano son los primeros beneficiados de una recuperación brasileña más firme, porque una demanda externa más sólida sostiene los volúmenes de venta en un año en que los ingresos por hidrocarburos ya vienen cayendo frente a la minería. El consumidor brasileño y las empresas locales de ese país también ganan con un crecimiento mayor al proyectado meses atrás.

Sin embargo, el mismo informe del FMI advierte de un contexto global desigual: los países importadores de energía siguen presionados por precios del petróleo elevados, y un dólar internacional fuerte encarece el financiamiento externo para las economías emergentes, Bolivia incluida. En ese sentido, el productor boliviano que exporta gana por el lado de la demanda regional, pero pierde parte de esa ganancia si el costo de importar insumos y pagar deuda en dólares sigue subiendo.

El propio FMI reconoce que las perspectivas son desiguales entre países: mientras la demanda ligada a la inteligencia artificial beneficia a las economías integradas en cadenas tecnológicas, los exportadores de materias primas como Bolivia dependen de que China y Brasil, sus principales socios comerciales, mantengan el ritmo de compra. La revisión al alza de Brasil es una señal positiva puntual, no una garantía de que la demanda regional se sostenga en los próximos trimestres.

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