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La confianza de los inversionistas se separa de la economía y aumenta el riesgo para los emergentes

La autoridad europea de mercados advirtió que los activos financieros mantienen valoraciones elevadas pese al debilitamiento de las perspectivas económicas y las tensiones geopolíticas. Una corrección internacional encarecería el financiamiento y reduciría la disposición de capital hacia economías emergentes como Bolivia.

La Autoridad Europea de Valores y Mercados alertó el 10 de septiembre sobre una creciente desconexión entre el optimismo de los inversionistas y las condiciones de la economía mundial. Según el organismo, esa brecha aumenta la posibilidad de una caída repentina en acciones y otros activos.

Verena Ross, presidenta de la entidad, señaló que el optimismo continúa sosteniendo valoraciones elevadas pese al deterioro de las perspectivas macroeconómicas y las tensiones geopolíticas. Cuanto mayor sea la separación entre precios y fundamentos, mayor será la vulnerabilidad ante una noticia negativa.

Las empresas que buscan capital y los inversionistas que ya poseen activos ganan mientras las cotizaciones continúan subiendo. También se benefician los gobiernos capaces de emitir deuda en mercados con alta liquidez. El riesgo aparece cuando la confianza cambia y las ventas se producen simultáneamente.

Una corrección castigaría primero a los más expuestos

Los fondos con posiciones concentradas, las empresas endeudadas y los pequeños inversionistas serían los principales perdedores ante una caída. Los bancos también podrían enfrentar pérdidas en sus carteras y una mayor cautela de sus clientes.

La advertencia incorpora riesgos operativos vinculados con ataques informáticos y el uso creciente de inteligencia artificial. La dependencia de pocos proveedores tecnológicos puede amplificar una interrupción y afectar simultáneamente a bancos, bolsas y plataformas de inversión.

El organismo europeo también observa vínculos mayores entre los criptoactivos y el sistema financiero tradicional. Esto significa que una caída en ese mercado podría dejar de ser un problema aislado y trasladarse a inversionistas, entidades reguladas y empresas.

Bolivia queda expuesta por el costo del capital

Para Bolivia, una corrección mundial tendría efectos indirectos pero relevantes. Los inversionistas suelen reducir primero su exposición a países emergentes cuando aumenta la incertidumbre. Eso encarece el financiamiento externo y dificulta la llegada de capital para minería, energía, infraestructura y empresas privadas.

El Estado perdería margen para colocar deuda o negociar recursos en mejores condiciones. Los exportadores podrían enfrentar menores precios si la corrección anticipa una desaceleración global. Los importadores ganarían únicamente si el menor crecimiento reduce los precios internacionales de algunos insumos.

Ahorradores y empresas bolivianas con inversiones externas deberán observar la calidad y diversificación de sus activos. La próxima señal llegará de los resultados empresariales y de las decisiones de los principales bancos centrales. Si las utilidades y el crecimiento no justifican las actuales valoraciones, la corrección dejará de ser una advertencia europea y comenzará a sentirse en el costo del dinero disponible para Bolivia.