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Bolivia volvió a cero bloqueos y el reloj de la reactivación empezó a correr, pero el daño no desaparece con abrir las rutas

Bolivia volvió a cero bloqueos y el reloj de la reactivación empezó a correr, pero el daño no desaparece con abrir las rutas

Bolivia amaneció con la totalidad de sus carreteras expeditas. Es la primera vez en más de 50 días que el mapa de transitabilidad nacional no registra puntos de bloqueo. La reactivación económica empieza, pero el sector productivo advierte que el daño acumulado no se revierte de un día para otro.

Bolivia abrió los ojos este martes con algo que no tenía desde hace más de 50 días: todas sus carreteras libres. La Administradora Boliviana de Carreteras confirmó en su corte de las 06:00 que el mapa de transitabilidad nacional no registra puntos de bloqueo activos, con solo seis puntos menores localizados principalmente en Cochabamba que no afectan la circulación de carga pesada. El libre tránsito pleno en todo el territorio boliviano es el punto de partida de la reactivación económica más urgente que el país ha necesitado en años recientes.

En paralelo, el abastecimiento de combustible comenzó a normalizarse. Ciento cuarenta y ocho cisternas con más de cinco millones de litros de gasolina especial llegaron a la Planta de Senkata en El Alto, la instalación que durante semanas no pudo recibir suministros porque los bloqueos en los accesos a La Paz impedían el ingreso de camiones cisterna. Esa imagen, la de Senkata recibiendo carga otra vez, resume en un dato lo que significa tener las rutas abiertas.

Lo que se mueve hoy y lo que tardará semanas

La reactivación más inmediata ocurre en el abastecimiento de alimentos y medicamentos. Los camiones que estaban varados en carretera esperando el desbloqueo empezarán a circular hoy hacia los mercados de La Paz, El Alto, Cochabamba y el occidente del país. Los precios de productos básicos como el pollo, el tomate y las hortalizas, que subieron hasta un 70% durante el conflicto, deberían comenzar a ceder en los próximos días a medida que la oferta se normalice.

El Puerto de Arica es un caso diferente. La terminal chilena que concentra el 70% del comercio exterior boliviano llegó al 120% de su capacidad durante el conflicto y suspendió el vaciado de contenedores. Con las rutas abiertas, los camiones bolivianos empezarán a llegar masivamente a retirar la carga acumulada durante semanas. Ese flujo concentrado generará su propio cuello de botella: el puerto no puede despachar miles de contenedores en días. La normalización logística en Arica tomará semanas adicionales incluso con el libre tránsito restablecido.

El costo que las rutas abiertas no borran

Las cifras acumuladas durante el conflicto definen la magnitud de lo que viene. La CNI estimó pérdidas totales superiores a los 2.700 millones de dólares. CANEB reportó casi 1.000 millones de dólares en pérdidas exportadoras. El turismo suma Bs 1.100 millones. La Cámara de Comercio de La Paz reportó que más del 60% de sus empresas sufrieron daños directos y advirtió que algunas evalúan migrar definitivamente a otras regiones.

Los contratos de exportación que no se cumplieron no se recuperan con la apertura de las rutas. Los compradores internacionales que buscaron proveedores alternativos en Brasil o Argentina no regresan solos. Las empresas pequeñas que cerraron durante el conflicto no reabren porque el camino esté expedito. El daño tiene capas que el tiempo y la política económica deben atender de forma simultánea.

Lo que el gobierno necesita hacer ahora

Bolivia tiene abiertos simultáneamente tres frentes que no admiten demora. El primero es la negociación con el FMI, que el ministro Espinoza confirmó que puede cerrarse en semanas y que activaría hasta 5.000 millones de dólares en financiamiento para estabilizar la economía. El segundo es el paquete de diez leyes de reforma que espera en la Asamblea Legislativa y que incluye las nuevas leyes de inversiones, hidrocarburos y electricidad. El tercero es la reactivación productiva inmediata, que requiere garantizar el abastecimiento regular de combustible, diferir obligaciones tributarias y financieras de los sectores más golpeados y restablecer la confianza del sector privado.

El libre tránsito que Bolivia amaneció con este martes es el primer requisito de todo lo demás. Sin rutas abiertas, ningún plan de reactivación funciona. Con rutas abiertas, el país tiene la condición mínima para ejecutar lo que viene. Lo que decida hacer con ese margen en las próximas semanas determinará si los 50 días de bloqueos fueron un freno temporal o el inicio de un deterioro más profundo.