El indicador EMBI de JPMorgan que mide el riesgo país de Bolivia pasó de 127 puntos el 21 de abril a 157 puntos esta semana. Se advierte que las pérdidas económicas acumuladas por casi un mes de conflictos bordean los mil millones de dólares y que la recuperación, podría tomar entre siete y doce meses.
Hay un número que resume lo que los bloqueos le están costando a Bolivia más allá de los comedores cerrados y los hospitales sin oxígeno. El 21 de abril, el riesgo país medido por el EMBI de JPMorgan estaba en 127 puntos. Esta semana llegó a 157. En el mismo período, Bolivia emitió mil millones de dólares en bonos soberanos, negoció con el FMI y presentó un paquete de diez leyes de reforma. Todo eso ocurrió. Y aun así el indicador subió 30 puntos.
El economista Fernando Romero advirtió que el país atraviesa un nuevo escenario de incertidumbre política y económica que ya se refleja en el incremento del riesgo país y en el alejamiento de potenciales inversiones. Explicó que, aunque en los últimos meses Bolivia mostraba señales de mayor estabilidad y acercamiento a empresas e inversionistas, la escalada de conflictos revirtió esa tendencia.
El movimiento del EMBI no es un dato técnico menor. Cuando el riesgo país sube, el costo de cualquier financiamiento futuro sube con él. Bolivia necesitará seguir accediendo a crédito externo durante los próximos años. Cada punto que gana el EMBI es un punto que el país pagará de más la próxima vez que quiera emitir deuda.
Lo que el mercado está procesando
«El riesgo país es un claro indicador de que Bolivia está con mucha incertidumbre y está alejando de manera importante a la inversión extranjera», afirmó Romero. El analista sostuvo que la situación refleja también una percepción de debilidad en la gestión gubernamental, tanto en el ámbito económico como en el manejo de la conflictividad social.
No es solo el EMBI. Entre enero y el 18 de mayo, Bolivia registró 463 conflictos y 51 bloqueos de carreteras, según un reporte de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba. Solo en Cochabamba se contabilizaron 354 conflictos y 22 bloqueos en menos de cinco meses. Para ponerlo en perspectiva: en 2024, año récord en cortes de ruta, Bolivia registró 263 bloqueos en todo el año. En 2026 ya lleva 51 en menos de cinco meses.
Ese ritmo no es sostenible para ninguna economía. Y menos para una que está en medio de negociaciones con el FMI y con inversores internacionales que leen los mismos reportes que cualquier analista.
La cuenta que ya bordea los mil millones
Según las estimaciones de Romero, las pérdidas económicas generadas por casi un mes de conflictos ya bordearían los mil millones de dólares, tomando en cuenta el impacto en el sector público, privado e informal. Además de las pérdidas monetarias, la crisis está afectando la generación de empleo, la producción y la productividad, con posibles presiones cambiarias e inflacionarias y encarecimiento generalizado de la economía.
Mil millones de dólares. El mismo monto que Bolivia captó con su emisión de bonos soberanos hace dos semanas. La ironía es perfecta y dolorosa: el país entró dinero por una ventana y lo está perdiendo por otra.
Lo que viene después, incluso si los bloqueos paran
Romero advirtió que, incluso si los bloqueos se levantaran en el corto plazo, la recuperación económica podría tardar entre siete y doce meses. En ese escenario, considera probable que el país termine más cerca de las proyecciones negativas del Banco Mundial y el FMI que de las previsiones oficiales del gobierno. «El problema no termina cuando se desbloqueen las carreteras. Se han roto cadenas de producción y comercialización, y eso puede profundizar aún más la desaceleración económica», afirmó.
Romero remarcó que Bolivia necesita recuperar señales de estabilidad económica, transparencia fiscal y confianza política para evitar un deterioro mayor
Esas tres condiciones, estabilidad, transparencia y confianza, son exactamente las que los bloqueos erosionan día a día. Bolivia llegó a 127 puntos de riesgo país después de 16 meses de trabajo: pagó deudas, eliminó subsidios, mejoró calificaciones crediticias y salió al mercado internacional. Subir de 127 a 157 tomó tres semanas. Bajar de 157 a 127 puede tomar mucho más. Y el reloj del vencimiento de los bonos emitidos no espera.





