El Fondo Monetario Internacional proyecta que América Latina crecerá con fuerza este año, impulsada por Argentina y Brasil, mientras Bolivia se perfila como el único país de Sudamérica en caída, con una inflación que se dispara justo cuando el resto de la región logra moderarla.
Mientras la región consolida un ciclo de moderación inflacionaria, Bolivia se mueve en dirección contraria: su inflación proyectada se aleja considerablemente del promedio regional. El Banco Mundial ya había anticipado que el país tendría la peor contracción económica de la región este año, y el FMI confirma esa tendencia en un contexto de recuperación generalizada en el resto del continente.
Quién lidera la recuperación y quién queda atrás
Argentina y Brasil concentran el impulso regional, Argentina por la corrección fiscal y monetaria que redujo drásticamente su inflación, y Brasil por su posición como exportador de energía y alimentos, además de tasas de interés que siguen atrayendo capital internacional. Chile, Colombia y Perú avanzan a un ritmo moderado, y Paraguay lidera el crecimiento regional. Bolivia, en cambio, queda aislada: ningún otro país sudamericano registra una proyección de contracción para este año.
Por qué esto le importa al lector boliviano
La divergencia no es solo estadística. Un país que se contrae mientras sus vecinos crecen pierde atractivo relativo para la inversión extranjera directa, justo cuando Argentina, Brasil y Perú compiten por los mismos flujos de capital que buscan estabilidad macroeconómica y previsibilidad cambiaria. Las empresas exportadoras bolivianas compiten en mercados internacionales contra rivales regionales con monedas más predecibles y estructuras de costos más estables. El consumidor boliviano, además, ve erosionado su poder adquisitivo por una inflación que se dispara respecto al promedio regional, mientras el trabajador formal enfrenta el riesgo de que los ajustes salariales no compensen ese ritmo de encarecimiento. El comercio fronterizo también se resiente: cuando el diferencial cambiario y de precios con los países vecinos se amplía, una parte del consumo y del ahorro boliviano tiende a desplazarse hacia esos mercados.
Con la deuda pública externa boliviana en aumento y un presupuesto reformulado recién aprobado en Diputados y pendiente en el Senado, tanto el FMI como el Banco Mundial coinciden en que Bolivia se aleja del desempeño regional. La pregunta que queda abierta es si el país logrará cerrar esa brecha el próximo año, cuando la región proyecta acelerar aún más, o si la distancia con sus vecinos sudamericanos seguirá ampliándose.





