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Bolivia bajó su riesgo país de 2.100 a 408 puntos en 16 meses: el avance es real, pero el mercado pide más

Bolivia bajó su riesgo país de 2.100 a 408 puntos en 16 meses: el avance es real, pero el mercado pide más

El índice EMBI de Bolivia subió de 378 a 408 puntos entre el 7 y el 9 de mayo, según JPMorgan Chase. El dato llega días después de que el país cerrara su primera emisión de bonos soberanos en cuatro años y en medio de un proceso de reformas que los mercados siguen de cerca.

El índice EMBI, elaborado por JPMorgan Chase, mide cuánto más debe pagar un país respecto a Estados Unidos para que los inversores internacionales le presten dinero. Cuanto más alto el número, más caro resulta endeudarse. Bolivia cerró el 9 de mayo en 408 puntos, lo que significa que el Estado boliviano paga aproximadamente 4,08 puntos porcentuales por encima de la tasa estadounidense cada vez que sale al mercado.

Para leer el 408 en su justa dimensión hay que recordar el punto de partida. En enero de 2025, el EMBI boliviano se situaba en 2.111 puntos, el segundo más alto de América Latina, solo por detrás de Venezuela. El promedio regional era de 424 puntos. Uruguay, Chile y Perú operaban por debajo de los 200.

En 16 meses, Bolivia recorrió una distancia que otros países tardan años en transitar. En febrero de 2026, el indicador había bajado a 468 puntos. En abril cerró cerca de los 400. Esa caída no ocurrió sola: fue el resultado de eliminar el subsidio a los combustibles, pagar los vencimientos de deuda en tiempo y forma, y emitir señales concretas de orden fiscal que los mercados internacionales valoraron positivamente. Durante abril, el EMBI latinoamericano promedio cayó de 308 a 262 puntos. Bolivia y Ecuador quedaron cerca de perforar el umbral de 400 puntos a la baja, lo que habría sido un hito simbólico importante para ambas economías en proceso de estabilización.

Dónde está Bolivia en el mapa regional

El ranking regional al cierre del primer cuatrimestre sitúa a Venezuela con 5.557 puntos, Argentina con 556, Ecuador con 411 y Bolivia con 408. En el otro extremo, Uruguay y Chile operan por debajo de los 90 puntos, y Brasil, con todos sus desafíos fiscales, se financia a 174 puntos.

Esa comparación con Brasil es ilustrativa. El país más grande de la región tiene un déficit fiscal del 7,5% del PIB y una deuda equivalente al 93% de su economía. Sin embargo, accede al mercado internacional a una tasa que es menos de la mitad de la que paga Bolivia. La diferencia no está solo en los números actuales sino en décadas de institucionalidad financiera, mercado de capitales desarrollado y credibilidad acumulada ante los inversores. Bolivia acaba de emitir 1.000 millones de dólares al 9,45% anual. Esa tasa refleja exactamente la posición del país en ese mapa: por encima de los mercados con mayor credibilidad, pero muy por debajo del nivel de hace un año. El camino recorrido es real. El que falta, también.

Qué explica el rebote de esta semana

El rebote de 378 a 408 puntos en tres días no tiene una causa única. Los mercados financieros internacionales se mueven por múltiples variables simultáneas: tensiones geopolíticas globales, movimientos en las tasas de Estados Unidos, noticias locales e interpretación de señales institucionales.

En el caso boliviano, el rebote coincidió con tres hechos que los inversores observan con atención: el cierre de la emisión de bonos soberanos, la ausencia de los sectores productivos del agro y el comercio exterior en el Gran Encuentro Nacional de Cochabamba, y la continuación de bloqueos de caminos en varios departamentos del país. Ninguno de estos hechos por sí solo explica el movimiento, pero en conjunto contribuyen a que los inversores ajusten sus expectativas.

El riesgo país no baja por decreto. Baja cuando los mercados verifican que las reformas prometidas se traducen en resultados medibles: déficit fiscal reduciéndose, reservas creciendo, tipo de cambio estabilizado y acuerdo con el FMI avanzando. Cada semana que pasa sin esos resultados concretos es una semana en que el indicador puede fluctuar.

Lo que el indicador necesita para seguir bajando

La evolución del EMBI boliviano en los últimos 16 meses muestra que el país tiene capacidad real de comprimir su riesgo cuando las condiciones acompañan. El desafío ahora es sostener esa trayectoria en un entorno más exigente, donde las señales de corto plazo ya fueron procesadas por el mercado y lo que se espera son resultados de mediano plazo.

Los analistas que siguen Bolivia coinciden en que tres variables serán determinantes en los próximos meses: la velocidad con que avance el paquete de leyes en la Asamblea Legislativa, la concreción del acuerdo con el FMI y el comportamiento del tipo de cambio en el proceso de flotación.

Si esas tres variables evolucionan en la dirección correcta, Bolivia tiene margen real para continuar la compresión del EMBI y acercarse progresivamente a los niveles de sus vecinos más estables. Si alguna de ellas se estanca, el indicador podría estabilizarse en los niveles actuales o retroceder.