Bolivia colocó el jueves $us 1.000 millones en bonos soberanos a cinco años con 166 inversores extranjeros y una demanda que quintuplicó la oferta. La tasa pactada de 9,45% anual implica un costo total de intereses de aproximadamente $us 472 millones antes del vencimiento en 2031.
Un bono soberano es, en términos simples, un préstamo que un país toma del mercado financiero mundial. Bolivia ofreció papeles de deuda, los inversores los compraron, y a cambio el país se comprometió a devolver ese dinero en 2031 pagando cada año el 9,45% del total. La demanda total por los bonos bolivianos alcanzó los $us 5.000 millones, lo que obligó a realizar un prorrateo entre los 166 inversores interesados.
Las agencias calificadoras de riesgo ya habían dado señales previas: Fitch subió la calificación de Bolivia de CCC− a CCC en enero de 2026 y S&P realizó un doble aumento de CCC− a CCC+ en marzo, reflejando que el mercado reconoce cambios en la situación del país. Esas mejoras facilitaron el acceso, aunque la calificación sigue siendo baja en términos absolutos.
El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, destacó que los 166 participantes son exclusivamente inversores extranjeros, a diferencia de emisiones anteriores donde entidades estatales como la Gestora Pública de Pensiones compraban los bonos. «En el pasado, eran dólares de bolivianos que salían afuera y volvían al Banco Central», señaló.
Según el Ministerio de Economía, los recursos servirán para reforzar las reservas internacionales y anclar las expectativas de la política fiscal y monetaria. El viceministro de Tesoro, Christian Morales Burgos, estimó que con el ingreso de estos recursos las reservas internacionales podrían situarse alrededor de los $us 4.700 millones. El dato es relevante porque las reservas líquidas habían caído a niveles críticos en los últimos meses.
El propio Ministerio de Economía mantiene para este año una proyección de déficit fiscal cercana al 9%, inflación interanual de 14% y un crecimiento todavía débil. Los $us 1.000 millones no modifican esos indicadores de fondo, pero sí amplían el margen de maniobra inmediato.
Bolivia no fue el único país latinoamericano que aprovechó el jueves para salir al mercado. Ecuador también emitió bonos por $us 1.000 millones ese mismo día, con vencimientos en 2034 y 2039 y una tasa promedio de 8,5% anual, 95 puntos porcentuales por debajo de la tasa boliviana y con una demanda siete veces superior a la oferta. La comparación ilustra la diferencia de percepción de riesgo entre ambas economías en este momento.
El dato que lo resume todo
Los bonos bolivianos emitidos en 2028 y 2030 ya habían subido casi 50% desde 2025 y cotizaban por encima de 70 centavos, por encima del umbral técnico que el mercado considera zona de dificultad financiera. Eso significa que los inversores ya venían apostando a la mejora de Bolivia antes de esta emisión y que el mercado descontó ese optimismo en la tasa que finalmente se pagó.
Si las condiciones que motivaron ese optimismo, acuerdo con el FMI, reducción del déficit, estabilidad cambiaria, se materializan en los próximos meses, la tasa de 9,45% habrá resultado razonable. Si no ocurre, Bolivia habrá tomado deuda cara en un momento de alta incertidumbre. Los $us 1.000 millones ya están comprometidos. Las reformas que los justifican, todavía no.





