El gas natural fue durante casi veinte años el negocio que sostuvo la economía boliviana, pero ese ciclo se está apagando. Las exportaciones cayeron con fuerza en lo que va del año, YPFB reconoce que las reservas están en su nivel más bajo en más de una década, y justo en ese momento Argentina empieza a ocupar el espacio que Bolivia deja libre en el mercado brasileño, usando la misma infraestructura que el país construyó para su propio negocio.
Durante casi veinte años, el gas natural fue la principal fuente de dólares del Estado boliviano gracias a los contratos de exportación a Brasil y Argentina. Ese ciclo está llegando a su fin. La producción de los principales campos gasíferos del país sigue en declive natural y, sin descubrimientos importantes en los últimos años, YPFB ya advierte que Bolivia podría necesitar importar gas en el futuro cercano. Sebastián Daroca, presidente de YPFB, calificó la situación de las reservas como muy preocupante y advirtió un riesgo real para el abastecimiento del mercado interno si la tendencia continúa, según declaraciones recogidas por Unitel.
Quién gana y quién pierde
Argentina es la gran ganadora regional. Con su producción de gas no convencional de Vaca Muerta, ya exporta hacia Brasil aprovechando la red de gasoductos que Bolivia construyó pensando en su propio negocio. Brasil también gana como comprador, porque diversifica sus fuentes de abastecimiento y depende cada vez menos del gas boliviano. El Estado boliviano es el gran perdedor fiscal: menos exportación significa menos regalías y menos recursos para gobernaciones y municipios, justo cuando el país necesita más dólares que nunca. Los trabajadores del sector hidrocarburífero y las regiones productoras enfrentan el riesgo de menor inversión y actividad. Y el consumidor boliviano, a mediano plazo, podría pasar de vivir en un país exportador de gas a uno que necesita importarlo, con el impacto que eso tendría en subsidios y tarifas.
El límite de la medida
Bolivia no ha perdido su infraestructura. Los gasoductos que hoy transportan gas argentino hacia Brasil siguen siendo, en buena parte, activos construidos con capital boliviano. Lo que sí perdió el país es el control del contenido: ya no es el proveedor del gas, es apenas el corredor por donde pasa. El Banco Mundial ya había anticipado un ciclo de crecimiento negativo para Bolivia en los próximos años, y la caída del gas es uno de los motores centrales de ese deterioro, no un hecho aislado.
YPFB anunciará pronto una nueva certificación oficial de reservas que, según su propia dirección, mostrará un panorama preocupante. La pregunta que queda para Bolivia es si el país logrará sacarle provecho a su posición geográfica como corredor de tránsito energético, cobrando por el paso del gas ajeno, antes de que ese papel también se lo dispute otra ruta.





