China impuso un depósito antidumping de 54,3% a las nueces pecanas estadounidenses y se sumó a la disputa que Brasil lleva ante la Organización Mundial del Comercio contra los aranceles de Washington. La escalada llega semanas antes de la cumbre prevista entre Xi Jinping y Donald Trump, y suma un nuevo capítulo a una guerra comercial que ya golpea a varios países de América Latina.
El Ministerio de Comercio chino anunció que, desde esta semana, las importaciones de nueces pecanas provenientes de Estados Unidos quedarán sujetas a un depósito antidumping de 54,3%. La medida llega en un momento sensible: China y Estados Unidos tienen previsto un encuentro entre sus presidentes en las próximas semanas, y el nuevo arancel funciona como una señal de que Pekín no piensa negociar desde una posición débil.
Brasil no pelea solo: el frente se amplía en la OMC
En paralelo, China solicitó participar en las consultas que Brasil inició ante la Organización Mundial del Comercio contra los aranceles aplicados por Washington. Los gravámenes estadounidenses, de entre 10% y 12,5%, alcanzan a economías grandes como China, India y la Unión Europea, pero también a varios países latinoamericanos, entre ellos Brasil, Colombia, Argentina, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Trinidad y Tobago.
América Latina, entre el fuego cruzado
No todos los países quedan en la misma posición. Bélgica aparece entre los relativamente beneficiados por el nuevo mapa arancelario, mientras Brasil, China y buena parte de los países latinoamericanos figuran entre los que pierden competitividad frente a economías con condiciones más favorables, como México. Para las empresas exportadoras de la región, el resultado es más incertidumbre sobre qué mercados seguirán siendo rentables. Para los consumidores estadounidenses, el riesgo es un encarecimiento de productos importados como represalia a los propios aranceles de su país. Para gobiernos como el boliviano, sin ser parte directa del conflicto, el episodio es una señal de alerta: Brasil es el principal cliente energético de Bolivia, y cualquier reacomodo profundo en las relaciones comerciales de la región termina, tarde o temprano, sintiéndose también en los países vecinos.





