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Cuando el oro y la plata se enfrían afuera, Bolivia siente el golpe en casa

Cuando el oro y la plata se enfrían afuera, Bolivia siente el golpe en casa

La plata cayó cerca de 2,5% y el oro retrocedió a mínimos de dos semanas en los mercados internacionales, presionados por un dólar más fuerte tras la decisión de la Reserva Federal de mantener sus tasas de interés.

Entre enero y marzo, las exportaciones mineras bolivianas sumaron 1.576,2 millones de dólares, más del doble que en el mismo periodo de 2025. La plata lideró ese salto con 1.025,1 millones de dólares, triplicando su facturación del año anterior, mientras el oro metálico multiplicó por nueve sus ventas y el zinc creció cerca de 22%. Ese impulso permitió que la minería superara a los hidrocarburos como fuente de divisas, un cambio estructural que analistas del sector atribuyen sobre todo a las mejores cotizaciones internacionales de los metales, más que a un salto en los volúmenes producidos.

Un dólar fuerte enfría el mejor argumento de venta

El escenario que impulsó esa bonanza empieza a moderarse. Tras la decisión de la Reserva Federal de sostener su tasa de referencia por quinta reunión consecutiva, el fortalecimiento del dólar y la recuperación de los rendimientos del Tesoro estadounidense presionaron a la baja tanto al oro como a la plata, que se movieron a una inusual zona de sobreventa. Los metales preciosos se vuelven menos atractivos cuando el dólar se aprecia, porque cotizan en esa misma moneda a nivel global. Analistas de mercado citados por medios financieros internacionales prevén que los precios encuentren un piso recién hacia septiembre, lo que anticipa varias semanas de cotizaciones más ajustadas.

Efecto dominó

Para el Estado, una corrección sostenida en los precios internacionales significa menor recaudación por regalías mineras en los próximos meses, justo cuando esos ingresos ganaron peso en las cuentas fiscales. Las cooperativas mineras y las empresas exportadoras sentirán el ajuste de forma directa, tras meses de márgenes inusualmente altos. Los trabajadores del sector, especialmente en las cooperativas del occidente del país, quedan expuestos si la corrección se prolonga más allá de lo previsto. Los importadores y el consumidor final, en cambio, no sienten un impacto directo, aunque de forma indirecta dependen de que las exportaciones mineras sigan aportando dólares al sistema financiero boliviano.