Dos encuestas publicadas este lunes muestran una competencia cerrada entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva antes de la segunda vuelta brasileña. El resultado puede mover el real, la inversión y el consumo del principal mercado vecino, con efectos directos sobre exportadores, importadores y productores bolivianos.
Los brasileños elegirán presidente el próximo domingo 25 de octubre. El Tribunal Superior Electoral confirmó que Flávio Bolsonaro ganó la primera vuelta con 47,03 por ciento de los votos válidos, frente al 45,16 por ciento obtenido por Lula. La ventaja se redujo durante las últimas jornadas. Una encuesta Nexus encargada por BTG Pactual situó a Bolsonaro con 50,3 por ciento de los votos válidos y a Lula con 49,7 por ciento. La diferencia se encuentra dentro del margen de error, por lo que no permite anticipar un ganador.
Los mercados interpretan la elección principalmente mediante sus posibles efectos sobre el gasto público, la deuda, las empresas estatales y las reformas. El dólar abrió este lunes cerca de 5,06 reales, después de haber subido durante la semana anterior.
El real reparte ganadores y perdedores en Bolivia
Un real fortalecido encarece para Bolivia la maquinaria, los vehículos, los alimentos procesados y otros bienes adquiridos en Brasil. Los importadores pierden margen si no pueden trasladar el aumento, mientras los consumidores terminan pagando más.
Los exportadores bolivianos pueden ganar competitividad porque sus productos se vuelven relativamente más baratos para el comprador brasileño. También se beneficiarían el turismo fronterizo y los comercios bolivianos que reciben visitantes con mayor capacidad de compra. Un real débil produce el efecto contrario. Abarata las importaciones brasileñas y favorece al consumidor boliviano, pero aumenta la presión sobre industrias nacionales que compiten con alimentos, textiles y manufacturas del país vecino.
Los trabajadores dependen de cómo se distribuya el impacto. Las empresas exportadoras pueden contratar más si crece la demanda brasileña, mientras las industrias desplazadas por importaciones baratas pueden reducir producción y empleo.
El resultado abrirá una semana de volatilidad
El Estado boliviano deberá observar el tipo de cambio, el comercio fronterizo y las decisiones de inversión que adopte el próximo gobierno brasileño. La reacción inicial de los mercados puede ser intensa, pero la dirección económica dependerá de la capacidad del ganador para aprobar reformas en el Congreso.
La primera señal llegará el lunes posterior a la votación. Si el real se fortalece, los exportadores bolivianos encontrarán una oportunidad y los importadores enfrentarán mayores costos. Si se debilita, Bolivia recibirá productos más baratos, pero sus productores competirán contra un vecino con precios más agresivos.





