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El Congreso habilita el crédito del FMI mientras el ajuste económico entra en su etapa decisiva

El Senado ratificó este viernes el acuerdo que permitirá a Bolivia acceder a 1.900 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional. La aprobación puede abrir más de 5.000 millones de dólares en financiamiento adicional, pero obliga al país a reducir el déficit, limitar la emisión y flexibilizar su régimen cambiario.

La Asamblea Legislativa concluyó la aprobación del programa de financiamiento acordado entre el Gobierno de Rodrigo Paz y el FMI. La Cámara de Diputados dio su respaldo el jueves y el Senado lo ratificó este viernes.

El crédito forma parte del Servicio Ampliado del Fondo y tendrá una duración de 36 meses. Su aprobación permitirá avanzar hacia los desembolsos y facilitaría el acceso a recursos adicionales del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y otros organismos.

El Estado gana liquidez para reforzar reservas, atender obligaciones externas y recuperar acceso al financiamiento internacional. Las empresas pueden beneficiarse si una mayor disponibilidad de divisas reduce las dificultades para importar maquinaria, medicamentos, tecnología y materias primas.

El ministro de Economía, Christian Morales, informó ante el Legislativo que las reservas internacionales netas alcanzan 3.170 millones de dólares, pero solamente 52 millones corresponden a activos líquidos.

Los dólares llegan acompañados por reformas

El programa exige reducir el déficit fiscal, fortalecer la disciplina monetaria, limitar el financiamiento del Banco Central al sector público y avanzar hacia un régimen cambiario más flexible.

También incorpora reformas para mejorar productividad, inversión y competitividad. Los exportadores pueden ganar si el nuevo esquema cambiario mejora sus ingresos en bolivianos. Los importadores quedan expuestos si la flexibilidad eleva el costo efectivo del dólar.

La eliminación progresiva de la subvención a los combustibles constituye uno de los puntos más sensibles. El Gobierno sostiene que el ajuste estará acompañado por mecanismos de protección para los sectores vulnerables.

Los consumidores y trabajadores podrían recibir más estabilidad si el programa contiene la inflación y normaliza la provisión de divisas. Perderían si el ajuste se concentra en mayores precios, menor inversión pública y reducción del poder adquisitivo.

La ejecución será más importante que la aprobación

El Gobierno proyecta elevar las reservas hasta cerca de 6.000 millones de dólares al cierre de 2026 y reducir el déficit durante los siguientes dos años. Esas metas dependerán de los desembolsos, del cumplimiento fiscal y de la reacción social.

La próxima señal será el calendario del primer desembolso y la presentación de las medidas iniciales. Si los recursos reconstruyen reservas mientras las reformas protegen la actividad productiva, el acuerdo puede estabilizar la economía. Si los dólares financian únicamente necesidades inmediatas, Bolivia ganará tiempo, pero conservará los desequilibrios que originaron la crisis.