El Banco Central de Brasil redujo la tasa Selic por quinta reunión consecutiva y la dejó en 13,75 por ciento, mientras la Reserva Federal elevó el costo del dinero en Estados Unidos. La divergencia puede reactivar gradualmente el mercado brasileño, aunque también expone al real y condiciona cuánto de ese impulso llegará a los exportadores bolivianos.
El Comité de Política Monetaria del Banco Central de Brasil aprobó por unanimidad una reducción de un cuarto de punto porcentual. La decisión respondió a la moderación de la actividad y a un alivio reciente de la inflación.
El ciclo acumula cinco recortes desde marzo. Aun así, Brasil conserva una de las tasas reales más altas del mundo y el banco central dejó abierta su próxima decisión.
Las empresas brasileñas son las primeras beneficiarias potenciales. Un menor costo financiero puede facilitar inventarios, inversión y capital de trabajo. Los consumidores podrían acceder gradualmente a mejores condiciones para financiar viviendas, vehículos y compras.
Los bancos pierden parte del rendimiento asociado a tasas elevadas, pero pueden ganar si el crédito aumenta y disminuye la morosidad. Los trabajadores se beneficiarían si la recuperación del consumo mejora la contratación.
La Reserva Federal empuja en sentido contrario
El recorte brasileño coincidió con un aumento de tasas en Estados Unidos. Esta diferencia puede atraer capital hacia activos estadounidenses y presionar al real.
Una moneda brasileña débil favorece a exportadores de ese país porque mejora su competitividad. Sin embargo, encarece importaciones y puede reactivar la inflación, especialmente si el petróleo continúa elevado.
El Banco Central de Brasil elevó ligeramente sus previsiones de inflación y anticipó que los próximos movimientos dependerán de los datos. El escenario electoral y las cuentas fiscales también limitarán la velocidad de nuevos recortes.
Bolivia observa consumo, competencia y frontera
Para los exportadores bolivianos, una recuperación brasileña puede ampliar la demanda de minerales, insumos, alimentos y servicios. El beneficio será menor si la depreciación del real encarece los productos bolivianos para los compradores del país vecino.
Los importadores nacionales pueden acceder a manufacturas brasileñas más competitivas. Los consumidores ganarían variedad y menores precios, mientras productores bolivianos de alimentos, textiles y bienes industriales enfrentarían mayor presión.
El Estado boliviano puede beneficiarse si el crecimiento del principal socio mejora el comercio y la recaudación. También deberá vigilar el contrabando cuando las diferencias de precios se amplíen.
La próxima reunión brasileña llegará después de las elecciones. Si la inflación continúa descendiendo, habrá espacio para otro recorte. Si el real se debilita o sube la energía, Brasil frenará el alivio y Bolivia encontrará un vecino con crédito menos caro, pero todavía sin una recuperación firme.




