La Empresa Portuaria de Arica reportó una ocupación del 120% de sus instalaciones por la acumulación de carga boliviana que no puede retirarse. Cada contenedor varado genera multas de hasta 100 dólares diarios y los costos acumulados en muchos casos superan los 3.000 dólares por unidad.
Bolivia no solo tiene sus rutas internas bloqueadas. Ahora tiene también saturado su principal puerto de salida al mundo. La Empresa Portuaria de Arica, que concentra el 70% del comercio exterior boliviano, llegó al 120% de su capacidad de almacenamiento por la acumulación extraordinaria de carga que no puede ser retirada porque los camiones bolivianos no pueden circular. Para manejar el desborde, la empresa habilitó espacios destinados normalmente a otras operaciones. No fue suficiente.
La Administración de Servicios Portuarios de Bolivia suspendió el 12 de junio la recepción de nuevas solicitudes de desconsolidación hasta que se restablezca el flujo normal del transporte. La desconsolidación es el proceso que permite separar y distribuir cargas compartidas entre distintos importadores. Suspenderlo significa que parte de la mercancía que debía ingresar al país no puede procesarse. No es que no llegó. Es que llegó y no puede salir del puerto.
El costo que paga quien importa
Detrás de cada contenedor varado hay una cadena de costos que no se detiene. Las navieras tienen un plazo de 21 días para la devolución de contenedores. Vencido ese plazo, las multas por sobreestadía rondan los 100 dólares diarios por unidad. No hay negociación posible con las navieras. A más de 40 días de bloqueos, los costos adicionales acumulados superan los 3.000 dólares en muchos casos, y esos costos no los absorbe el transportista ni el Estado. Los asume el importador, que los traslada al precio final del producto.
Silvia Quevedo, gerente general de AG Logistics, fue directa en su diagnóstico: «A nivel de Bolivia, cada vez nos estamos autoaislando del comercio exterior y de los acuerdos que se tienen a nivel internacional.» La advertencia apunta a algo que va más allá de las multas: la credibilidad logística del país ante sus socios comerciales.
Lo que está en juego en divisas
Los puertos administrados por la ASP-B movilizaron en 2025 más de 1,67 millones de toneladas de carga, de las cuales 1,36 millones pasaron por Arica. Ese volumen genera divisas en dos sentidos: las exportaciones que salen generan ingresos en dólares para el país, y las importaciones que entran pagan aranceles y servicios en bolivianos que el Estado recauda.
Gissela Morales, presidenta de CANEB, resumió la dimensión macroeconómica del problema con una frase que debería leerse en las negociaciones con el FMI: «Bolivia necesita exportar para generar dólares. Bloquear rutas también es bloquear divisas.» El sector exportador es la única fuente sostenible de moneda extranjera que no depende de préstamos. Cuando ese flujo se interrumpe, la presión sobre las reservas internacionales sube, el tipo de cambio se tensiona y el costo del financiamiento externo aumenta.
Las pérdidas acumuladas del sector exportador alcanzaron los 883 millones de dólares al 8 de junio, según CANEB. Desde esa fecha el conflicto continuó. El número de hoy es mayor. Y el Puerto de Arica, al 120% de su capacidad, es la imagen más concreta de lo que significa que Bolivia lleve casi seis semanas sin poder mover su comercio exterior con normalidad.





