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Bolivia mide su pobreza con una vara que no creció al mismo ritmo que los precios y el resultado oculta a un millón de personas

Bolivia mide su pobreza con una vara que no creció al mismo ritmo que los precios y el resultado oculta a un millón de personas

La Fundación Jubileo publicó esta semana su informe Pobreza en Bolivia y determinó que la tasa oficial del INE, fijada en 37,7%, subestima la realidad porque la línea de pobreza creció solo 16% entre 2019 y 2024 mientras el costo de los alimentos subió 30%

Bolivia tiene un problema estadístico con consecuencias humanas concretas. La línea oficial con que el INE mide la pobreza es de Bs 939 por persona al mes en áreas urbanas. Ese número no creció al mismo ritmo que los precios. Entre 2021 y 2025, la inflación acumulada en alimentos superó el 20%. La vara para medir la pobreza no subió lo suficiente, y el resultado es que más personas viven en condiciones de precariedad sin aparecer en las estadísticas del Estado.

El informe Pobreza en Bolivia de la Fundación Jubileo, Serie Debate Público N° 138, desmonta la narrativa oficial y demuestra con datos técnicos cómo el alza de precios está reduciendo a la clase media y devolviendo a cientos de miles de bolivianos a las filas de la pobreza. Cuando Jubileo corrige el cálculo con la inflación real acumulada, la pobreza moderada escala desde el 37,7% oficial hasta un rango de entre 44% y 47%, lo que implica hasta 6 millones de bolivianos en situación de pobreza. La pobreza extrema ajustada sube a entre 17,5% y 19%, afectando a entre 2,2 y 2,4 millones de personas.

La clase media que vive al borde

Según el INE, un hogar urbano de cuatro personas es de clase media si gana entre Bs 4.188 y Bs 20.940 al mes. Por debajo de ese umbral es pobre. Bajo esa definición, el 59,1% de los bolivianos pertenece a la clase media. Pero el informe de Jubileo revela que en las ciudades un hogar puede dejar de ser clase media y caer en pobreza con solo percibir Bs 89 menos por persona al mes.

Carla Cordero, analista de políticas públicas de Jubileo, fue precisa: «Estamos hablando de personas que ganan entre 1.000 y 5.000 bolivianos. Un incremento en el precio de los alimentos o de los medicamentos puede hacer tambalear su economía.» Juan Carlos Núñez, director de Jubileo, advirtió que parte de la clase media podría retornar a la pobreza si la crisis se prolonga. «De cada 10 hogares, siete viven en la economía informal», señaló.

La informalidad laboral alcanza al 84,5% de la población ocupada en Bolivia, una de las tasas más altas de América Latina. La productividad laboral es baja y los ingresos reales han disminuido en los últimos años. Para ese segmento, no hay colchón. Basta perder el empleo, enfrentar una enfermedad o que los precios suban unos días seguidos para que la familia cruce la línea.

Lo que los bloqueos aceleraron

Un bloqueo prolongado representa ese tipo de shock combinado: encarece la canasta básica, interrumpe ingresos y paraliza la actividad de millones de personas. Para un hogar que vive al límite, varias semanas sin trabajar, vender o abastecerse no son solo una incomodidad, sino la diferencia entre comer y no comer. Los bloqueos de mayo y junio de 2026 agravaron una crisis multidimensional que Bolivia ya enfrentaba.

El informe de Jubileo corresponde a datos de 2024, antes de los bloqueos más recientes. La inflación de mayo de 2026 fue la más alta del año, con 2,13% mensual y una inflación de alimentos que acumula presión sostenida. El 52% de la población rural y el 44,7% de la población indígena vive en pobreza. Entre niños, niñas y adolescentes, la incidencia supera el 46%.

El desafío que Jubileo identifica no es solo reducir la pobreza sino evitar que miles de familias vulnerables sigan cayendo en ella. La vara con que Bolivia la mide no refleja lo que cuesta vivir. Y mientras esa brecha persista, el número oficial seguirá siendo más pequeño que el problema real.