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Bolivia abre sus cielos al transporte de carga internacional mientras sus carreteras siguen bloqueadas

Bolivia abre sus cielos al transporte de carga internacional mientras sus carreteras siguen bloqueadas

El gobierno activó la séptima libertad del aire y Tampa Cargo, del grupo Avianca, inició operaciones el viernes 5 de junio con vuelos semanales. El aeropuerto de Viru Viru apunta a consolidarse como hub regional de carga en un momento en que el transporte terrestre está paralizado.

Bolivia tiene un problema logístico de tierra y está construyendo una solución por el aire. Mientras las carreteras acumulan más de un mes de bloqueos que vaciaron mercados, pararon fábricas y dejaron 6.500 contenedores sin moverse, el gobierno abrió esta semana una ruta que los bloqueos no pueden cerrar.

La activación de la séptima libertad del aire es un cambio técnico con consecuencias económicas concretas. Hasta ahora, una aerolínea extranjera que quisiera operar carga entre dos países pasando por Bolivia necesitaba anclar la ruta en su país de origen. Con la séptima libertad, Tampa Cargo puede volar Miami-Bogotá-Santa Cruz-Santiago como parte natural de su red regional, sin ese requisito. Eso reduce costos operativos, hace más atractivo al mercado boliviano y abre la puerta a más operadores internacionales.

Lo que esto significa para el exportador boliviano

Tampa Cargo opera con un Airbus A330-200F de 60 toneladas de capacidad. Su primer vuelo cargó 56 toneladas. Con salidas cada viernes, la ruta conecta a Bolivia con Miami, el principal hub logístico de América Latina hacia Estados Unidos y Europa, y con Santiago, puerta de entrada al Pacífico.

Para el exportador boliviano de productos perecederos, textiles, joyería o manufacturas de alto valor, esa conexión tiene un impacto directo. El transporte aéreo no compite en volumen con el terrestre, pero sí en velocidad y en la posibilidad de cumplir contratos internacionales cuando las rutas por tierra están cortadas. En el contexto actual, esa opción vale más que en cualquier otro momento.

La política detrás del vuelo

El gobierno firmó memorándums de entendimiento con trece países para avanzar en una política de cielos abiertos: Argentina, Brasil, Chile, Perú, Ecuador, Panamá, Uruguay y seis más. Además de la ruta de Tampa Cargo, Bolivia habilitó la ruta Lima-Santa Cruz-Lima con derechos de séptima libertad, ampliando las opciones de carga aérea con el mercado peruano.

El director de la DGAC, José Antonio Fanola, precisó que el objetivo es posicionar a Viru Viru como un punto estratégico de integración regional para el comercio exterior. Bolivia es un país sin salida al mar cuya logística depende históricamente de las carreteras y de acuerdos de tránsito con los vecinos. Cada ruta aérea que se activa reduce esa dependencia y diversifica las opciones ante situaciones como la que vive el país ahora.

El desafío de fondo sigue siendo el mismo. Un vuelo semanal de 60 toneladas no reemplaza los miles de camiones que Bolivia necesita para mover su producción agrícola, industrial y minera. Pero en una semana donde las noticias económicas del país casi no dejan espacio para nada que no sea pérdida, la ruta de Tampa Cargo es una señal de que Bolivia también está construyendo mientras el conflicto dura.