La región latinoamericana mostró una brecha inflacionaria extrema, con una variación interanual del 576% en Venezuela frente a una caída de precios en Costa Rica. Bolivia se sumó al lado inesperado de esa fotografía, con una deflación mensual de 2,79% que llevó su inflación acumulada del año a apenas 1,89%
El panorama inflacionario de América Latina en julio confirma lo dispar que puede ser la región en materia de precios. Venezuela sigue encabezando el ranking con una inflación interanual de 576%, producto de años de emisión monetaria descontrolada y una economía profundamente deteriorada. En el otro extremo, países como Costa Rica registraron variaciones negativas de precios, mientras México logró seguir bajando su inflación hasta niveles que no veía desde hace varios años. Perú, por su parte, mostró un repunte moderado que lo ubica en un punto intermedio de la tabla regional.
La sorpresa boliviana que no es lo que parece
Bolivia cerró julio con una caída mensual de precios de 2,79%, según el Instituto Nacional de Estadística, la variación más fuerte del año y una de las más visibles del continente ese mes. El dato no refleja, sin embargo, una recuperación del poder adquisitivo sostenida en el tiempo, sino la normalización del abastecimiento tras el levantamiento de los bloqueos de carreteras que habían encarecido productos como el pollo, la carne y algunas verduras entre mayo y junio. La inflación interanual boliviana se ubica igual en niveles altos para los estándares históricos del país, lejos de la lectura optimista que podría sugerir un mes de deflación aislado.
Quién gana y quién pierde en este mapa desigual de precios
Los consumidores bolivianos ven en el papel una baja de precios, pero muchos negocios no trasladaron esa caída a los mostradores con la misma velocidad con la que subieron los precios durante los bloqueos, por lo que el alivio percibido es menor al que muestra la estadística. Los productores agropecuarios que dependían de vender a precios inflados durante la escasez pierden ese margen extraordinario, mientras los transportistas y comercializadores recuperan rutas y volumen de negocio. A nivel regional, los países con inflación controlada como México ganan margen de maniobra para su política monetaria, mientras Venezuela sigue atrapada en un círculo del que ningún indicador aislado la puede sacar. Para Bolivia, el reto es que la próxima lectura de precios no dependa otra vez de un evento externo, como nuevos bloqueos o choques de oferta, sino de una estabilidad genuina.



