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Bolivia le devuelve la confianza a los mercados internacionales, pero no logra bajarle el ritmo a su propia deuda

Bolivia le devuelve la confianza a los mercados internacionales, pero no logra bajarle el ritmo a su propia deuda

En mes y medio, Bolivia recortó su riesgo país a niveles que la ubican por debajo de Argentina y Ecuador, y sus bonos soberanos con vencimiento en 2031 ya cotizan por encima de su valor original. La otra cara de la moneda: la deuda externa pública llegó a un récord de 14.238,5 millones de dólares a julio, y siete de cada diez dólares que el país debe corresponden a organismos multilaterales.

El índice de riesgo país elaborado por JP Morgan situó a Bolivia en 407 puntos básicos al 13 de agosto, por debajo de Argentina, con 470 puntos, y Ecuador, con 432. La cifra marca una caída de alrededor de 80% frente al cierre de 2024, cuando el indicador rondaba los 2.087 puntos. El Ministerio de Economía vinculó la mejora a la recuperación del valor de los bonos soberanos bolivianos, que habían perdido cotización durante los bloqueos de carreteras de mayo y junio y desde entonces ganaron demanda en los mercados internacionales, con los títulos que vencen en 2031 como los de mejor desempeño.

La factura que no baja

Mientras los inversionistas externos recuperan el apetito por el papel boliviano, el Banco Central de Bolivia reportó que la deuda externa pública de mediano y largo plazo alcanzó los 14.238,5 millones de dólares al 31 de julio. De ese total, los organismos multilaterales concentran cerca del 71%, liderados por el BID, la CAF y el Banco Mundial. Es decir, la misma comunidad financiera que hoy premia a Bolivia con menor riesgo país es, en gran medida, la que financia su déficit.

Para el Estado, un riesgo país más bajo abre la puerta a condiciones de financiamiento futuras menos costosas y facilita eventuales colocaciones de nuevos bonos. Los inversionistas que compraron papel boliviano barato durante la crisis de los bloqueos ya están capturando ganancias por la revalorización. Las empresas exportadoras e importadoras podrían beneficiarse indirectamente si la mejora de percepción se traduce en más líneas de crédito internacional disponibles para el sistema financiero local. El actor que no ve el mismo alivio es el contribuyente: una deuda externa en niveles récord compromete presupuesto público en los próximos años, independientemente de cómo coticen los bonos hoy.