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El dólar oficial en Bolivia cruzó los Bs 10 este jueves, un 45% más caro que el tipo fijo que rigió hasta junio, y ya convive con una inflación del 9,23% anual

El dólar oficial en Bolivia cruzó los Bs 10 este jueves, un 45% más caro que el tipo fijo que rigió hasta junio, y ya convive con una inflación del 9,23% anual

El Banco Central de Bolivia (BCB) fijó este jueves 9 de julio el Tipo de Cambio Oficial (TCO) del dólar en Bs 10,10, el valor más alto desde que el país adoptó el régimen cambiario flexible el pasado 29 de junio.  Frente al antiguo tipo fijo de Bs 6,96 vigente desde 2011, la devaluación acumulada ya bordea el 45%

El nuevo esquema, implementado por el Gobierno de Rodrigo Paz, dejó atrás 15 años de tipo de cambio fijo. Desde el 29 de junio, el BCB publica cada día hábil, una cotización calculada sobre el promedio ponderado de las operaciones de compra y venta reportadas por el sistema financiero. Lo que en un inicio se presentó como una unificación técnica con el mercado, arrancó en Bs 9,73, se ha convertido en una escalada sostenida: cuatro subidas seguidas sin una sola jornada de corrección a la baja. En el mercado informal, el dólar paralelo se cotiza en un rango similar, cerca de Bs 10,11-10,14, con una brecha frente al oficial de apenas 1,8%, lo que confirma que el sistema bancario ya opera a precios muy próximos a los del mercado paralelo.

El IPC de junio subió 2,15% respecto a mayo, el mayor salto mensual del año, que el INE atribuyó principalmente a los bloqueos de carreteras que afectaron el abastecimiento de alimentos y combustibles. Oruro lideró las variaciones regionales con 3,86%. Ese componente de oferta se suma ahora al componente cambiario, que recién empieza a trasladarse a los precios de los bienes importados: medicamentos, maquinaria, repuestos, vehículos y tecnología, entre los más sensibles.

Quién gana y quién pierde

Los exportadores de gas, minerales y soya reciben más bolivianos por cada dólar liquidado, una mejora directa de su margen en moneda local. Los importadores, en cambio, deben reunir más bolivianos para comprar los mismos dólares, hasta ahora muchos pagaban aranceles con el antiguo tipo oficial de Bs 6,96, y con el nuevo sistema deben adquirir divisas al precio de mercado, un costo que trasladan al consumidor. El Estado enfrenta un efecto mixto: más ingresos en bolivianos por exportaciones dolarizadas, pero un servicio de deuda externa y un subsidio a combustibles importados más caros en términos reales. El consumidor absorbe el traspaso a precios, y el trabajador con salario fijo en bolivianos pierde poder adquisitivo si los ajustes salariales no siguen el ritmo de una inflación que ya acumula 9,23% en doce meses.

El límite de la medida

El Gobierno intentó amortiguar el golpe con el Decreto Supremo 5646, que reduce en cinco puntos porcentuales el Gravamen Arancelario para la importación de mercancías hasta el 31 de diciembre de 2027. La Cámara Nacional de Comercio respondió que el nuevo régimen requiere, además, seguridad jurídica, una reforma tributaria e incentivos a las exportaciones para no quedar solo en un alivio arancelario temporal. El economista Óscar Mario Tomianovic había advertido, cuando el ajuste recién arrancaba, que la medida representa en la práctica una devaluación de la moneda nacional y que podría generar mayores presiones inflacionarias si no viene acompañada de un ajuste del gasto público. Con el dólar ya sobre los Bs 10 y sin señales de estabilización, esa advertencia se vuelve más relevante cada día.

Con cuatro subidas consecutivas y el dólar oficial ya por encima de Bs 10, la pregunta es si el BCB dejará que la cotización siga corrigiendo hasta cerrar del todo la brecha con el mercado informal, o si intervendrá para frenar el ritmo antes de que la inflación importada erosione aún más el poder adquisitivo de los bolivianos.

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