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Menos impuesto, más divisas: el efecto macro del fin del ITF

La supresión del Impuesto a las Transacciones Financieras no es solo un ajuste tributario. En el actual contexto de escasez de dólares, presión sobre reservas internacionales y tensiones cambiarias, la medida apunta al corazón del problema macroeconómico boliviano: la falta de liquidez en moneda extranjera dentro del sistema formal.

El ITF cumplió su objetivo original. Contribuyó a que más del 90 % de los depósitos del sistema financiero se encuentren hoy en bolivianos, reduciendo riesgos cambiarios durante años de estabilidad externa y abundancia de divisas por exportaciones de gas.

Sin embargo, el contexto cambió de forma estructural. La caída de exportaciones energéticas, la disminución de reservas internacionales y la creciente demanda de dólares por parte de empresas importadoras modificaron por completo el rol del impuesto. Lo que antes desincentivaba la dolarización, ahora desincentivaba que los dólares ingresen al sistema bancario formal.

Cada transferencia, depósito o movimiento en moneda extranjera pagaba un costo adicional de 0,30 %. En un entorno de escasez, ese costo se volvió un incentivo para mantener divisas fuera del sistema financiero.

Impacto directo en liquidez y reservas

La eliminación del ITF reduce de inmediato el costo de operar en dólares dentro de la banca. Esto crea condiciones para que empresas exportadoras, importadoras, agroindustria, transporte y comercio exterior vuelvan a canalizar divisas a través del sistema formal.

Este punto es clave para la estabilidad macroeconómica. Más dólares dentro de la banca implican mayor capacidad de intermediación financiera, mejor provisión de divisas para importaciones productivas y menor presión sobre el mercado paralelo.

Indirectamente, esto contribuye a aliviar la presión sobre las reservas internacionales del Banco Central y a reducir tensiones sobre el tipo de cambio oficial.

Efectos fiscales y de comercio exterior

Desde el punto de vista fiscal, el ITF representaba menos del uno por ciento de la recaudación total. Su eliminación tiene un costo tributario marginal frente al potencial beneficio macroeconómico de reactivar el flujo formal de divisas.

Para el comercio exterior, la medida reduce costos financieros en operaciones habituales en dólares. Esto mejora márgenes en exportaciones, reduce costos de importación de insumos y fortalece competitividad en sectores productivos sensibles al tipo de cambio.

Señal a los mercados y riesgo país

Eliminar el ITF envía una señal relevante a mercados e inversionistas. Muestra una corrección de distorsiones tributarias que afectaban la intermediación financiera en moneda extranjera. Esta señal es importante en un momento en que la percepción de riesgo país está vinculada a la escasez de divisas y rigideces regulatorias.

La eliminación del ITF no resuelve por sí sola el problema estructural de dólares en Bolivia, pero corrige un obstáculo que impedía que esas divisas ingresen al sistema financiero. En el actual escenario macroeconómico, esta decisión tiene más relevancia cambiaria, monetaria y externa que tributaria.