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Mientras el dólar pierde terreno en el mundo, la minería boliviana encuentra un respiro inesperado

Mientras el dólar pierde terreno en el mundo, la minería boliviana encuentra un respiro inesperado

El oro se mantiene por encima de los 4.500 dólares la onza y el cobre subió 0,4% en la Bolsa de Metales de Londres, impulsados por un dólar debilitado ante la expectativa de las próximas decisiones de la Reserva Federal. Para Bolivia, donde la minería sostuvo casi en solitario el superávit comercial de 1.669 millones de dólares del primer semestre, ese repunte internacional pesa más de lo habitual.

Los mercados globales están atentos a dos citas clave, la publicación de las minutas de julio del Comité Federal de Mercado Abierto y el discurso del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en el Simposio de Jackson Hole el 28 de agosto. Con el mercado estimando cerca de 64% de probabilidad de que la Fed mantenga las tasas sin cambios en septiembre, el dólar se ha debilitado y eso empujó al alza tanto al oro como al cobre, que llegó a 13.693,58 dólares por tonelada en Londres. Cuando el dólar pierde valor, los metales suelen ganarlo, y ese movimiento no se queda solo en las pantallas de Nueva York o Londres.

La minería, el motor que no se apaga

Bolivia cerró el primer semestre con un superávit comercial de 1.669 millones de dólares, revirtiendo el déficit de 520 millones registrado un año antes, y ese giro respondió casi por completo a la minería. En un momento en que sectores como construcción, transporte y comercio se contraen con fuerza en el mercado interno, el oro y otros minerales bolivianos exportados al mundo se benefician directamente de precios internacionales más altos.

Un balón de oxígeno que no llega a todos

El Estado es de los principales beneficiados, porque mayores precios internacionales significan más ingresos por regalías y exportación en un año fiscal ya ajustado. Las empresas y cooperativas mineras venden su producción a mejores precios, lo que también puede traducirse en mejores ingresos para el trabajador minero. Pero el consumidor y el importador que dependen de dólares para comprar en el exterior no ven un alivio directo, la escasez de divisas que afecta al resto de la economía boliviana sigue su curso independientemente de lo que ocurra con el precio del oro en Londres o Nueva York.