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El repunte exportador boliviano esconde una advertencia que nadie quiere escuchar

El repunte exportador boliviano esconde una advertencia que nadie quiere escuchar

En el primer semestre de 2026 Bolivia exportó por 6.395 millones de dólares, un 55% más que un año antes, y pasó de un déficit comercial a un superávit de 1.669 millones de dólares. Pero detrás de esa cifra positiva hay una señal de alerta, el volumen físico de lo que el país vendió al mundo cayó.

Según datos recogidos por medios especializados a partir de cifras oficiales de comercio exterior, las exportaciones mineras bolivianas pasaron de 2.326 millones a 4.452 millones de dólares entre el primer semestre de 2025 y el mismo periodo de 2026, un salto del 91% en valor. Sin embargo, el volumen exportado cayó un 12%, de 984 mil a 867 mil toneladas. En el total de las exportaciones bolivianas, el volumen general retrocedió cerca de un 19%, de 4,65 millones a 3,74 millones de toneladas. Es decir, Bolivia ganó más dinero vendiendo físicamente menos. El motivo principal es el alza internacional de precios de minerales, especialmente los concentrados de metales preciosos, cuyo destino principal fue China, y el oro no monetario, que en su mayoría se dirigió a India.

Una economía que depende de un solo motor

La minería representó 69,6% del valor total exportado por Bolivia en el semestre. Esa concentración es la otra cara del repunte. El país sostiene su superávit comercial en un solo sector, mientras que rubros tradicionales como hidrocarburos y agroindustria no lograron compensar en volumen lo que la minería aportó en valor. El propio análisis publicado por La Razón sobre estas cifras advierte que un crecimiento exportador basado en precios internacionales y concentrado en pocos productos plantea dificultades para consolidar una recuperación sostenible del comercio exterior boliviano.

Quién gana y quién pierde con este modelo

El Estado boliviano gana en el corto plazo porque el superávit comercial alivia parcialmente la escasez de dólares que atraviesa el país. Las empresas mineras y exportadoras del sector, tanto privadas como estatales, son las principales beneficiadas por los precios internacionales altos. En contraste, los sectores exportadores no mineros pierden peso relativo dentro de la canasta exportadora, lo que reduce la diversificación económica del país. El importador se beneficia indirectamente si el ingreso adicional de dólares mejora la disponibilidad de divisas en el sistema financiero, aunque ese efecto todavía es limitado. El trabajador del sector minero puede beneficiarse de una mayor actividad, pero el modelo no genera el mismo nivel de empleo que otros sectores productivos con mayor volumen de operaciones.