BBVA revisó al alza sus proyecciones para el dólar estadounidense en julio de 2026, al identificar un «despertar» de la divisa.El banco mantiene una visión constructiva sobre las monedas latinoamericanas, pero advierte que el margen de apreciación se reduce y que la diferenciación entre países será cada vez más marcada.
El informe llega en un momento delicado para Bolivia, que apenas hace una semana abandonó 15 años de tipo de cambio fijo para adoptar un esquema flexible que depende, precisamente, de que el país logre atraer y retener suficientes dólares.
Según el banco, tres factores explican el repunte del dólar: la economía estadounidense se muestra más sólida de lo previsto hace unos meses, las tasas de interés se mantienen elevadas, y el conflicto con Irán disparó la demanda de activos refugio, categoría en la que el dólar sigue siendo el destino preferido. El resultado es un billete verde que vuelve a fortalecerse frente a monedas emergentes, justo cuando varias economías de la región esperaban lo contrario.
Los ganadores y perdedores regionales
Brasil sigue entre las economías con mejores fundamentos para atraer capital, por su condición de exportador de energía y alimentos y sus altos rendimientos, aunque BBVA señala riesgos crecientes ligados a las elecciones presidenciales y a las cuentas públicas. México continúa beneficiándose de la fortaleza estadounidense y del proceso de relocalización industrial, con un entorno político relativamente estable que sostiene al peso. Argentina, por su parte, proyecta un tipo de cambio nominal promedio de ARS$ 1.482 para julio, US$35 por encima de la estimación previa, reflejo de que ni siquiera las economías con programas de estabilización quedan al margen de este nuevo ciclo del dólar.
El cruce con la apuesta boliviana
Para Bolivia, el momento es especialmente sensible. El país acaba de migrar a un régimen en el que el tipo de cambio oficial se mueve con las operaciones reales del mercado formal, en un contexto de reservas internacionales netas concentradas en más de un 85% en oro, un activo que no resuelve la necesidad inmediata de liquidez en dólares. Si el dólar global se fortalece de forma sostenida, como anticipa BBVA, la presión sobre un mercado formal boliviano que ya lucha por generar divisas propias podría intensificarse, dificultando que la brecha cambiaria recién cerrada se mantenga estable.
En otras palabras, Bolivia eligió flexibilizar su tipo de cambio justo en la antesala de un ciclo de dólar más fuerte a nivel global, lo que reduce el margen de maniobra para que el nuevo esquema haga su trabajo sin sobresaltos.





