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El turismo boliviano vivió su segunda pandemia en cinco años y esta vez la causó un bloqueo

El turismo boliviano vivió su segunda pandemia en cinco años y esta vez la causó un bloqueo

Hoteles, restaurantes y operadores trabajan prácticamente sin clientes. La Paz, principal puerta de entrada al turismo boliviano, está vetada justo cuando arranca la temporada alta de visitantes europeos y norteamericanos.

Bolivia tardó años en recuperar su turismo después del Covid-19. Luis Ampuero, presidente de la Cámara Boliviana de Turismo, afirmó que los bloqueos generan una crisis comparable a la pandemia: «Es otra Covid que estamos viviendo.» La interrupción de vías afecta directamente a hoteles, restaurantes, operadores turísticos, emprendimientos culturales y miles de familias que dependen de la actividad para generar ingresos.

El diagnóstico es preciso. Muchas empresas turísticas operan prácticamente sin clientes por la incertidumbre que generan los conflictos y las restricciones de tránsito. El turismo interno, que había sido uno de los motores de recuperación tras la emergencia sanitaria, volvió a frenarse.

La puerta que se cerró en el peor momento

Ampuero destacó que La Paz es el principal punto de ingreso para visitantes extranjeros y el centro de conexión hacia destinos como el Salar de Uyuni, el lago Titicaca y los Yungas. «Al estar vetada o bloqueada, no solo se perjudica a La Paz, sino a todos los destinos que dependen de ella», indicó.

El momento agrava el problema. Los bloqueos coinciden con el inicio de la temporada alta de turistas procedentes de Europa y Norteamérica, precisamente el segmento que genera mayor gasto por visitante y que planifica con meses de anticipación. Una cancelación ahora no se recupera en octubre.

Lo que se destruye más allá de la temporada

Ampuero advirtió que la denominada marca país quedó seriamente afectada: «La marca país está sumamente desportillada. Vamos a tener que hacer muchísimos esfuerzos para reposicionarla.» Añadió que hoteles, centros de entretenimiento y emprendimientos enfrentan creciente incertidumbre que podría desalentar nuevas inversiones en el sector.

«Es tan fácil destruir, tan complicado construir. Basta bloquear un camino para matar una industria, afectar a decenas de miles de personas y sacar a un país del circuito turístico», afirmó.

El Ministerio de Turismo había estimado pérdidas de Bs 1.100 millones en el sector durante las primeras semanas del conflicto, con una proyección de Bs 6.200 millones adicionales por cancelaciones futuras. La cifra de Cabotur no contradice ese número. Lo confirma desde adentro.