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Santa Cruz entra en la siembra decisiva y cada retraso amenaza producción, empleo y divisas

Santa Cruz entra en la siembra decisiva y cada retraso amenaza producción, empleo y divisas

Bolivia comenzará este domingo la siembra de tres millones de hectáreas, la campaña agrícola más importante del año. El resultado definirá la disponibilidad de alimentos, las exportaciones y el movimiento económico rural, pero productores enfrentan lluvias, combustible caro e insumos presionados por el dólar.

Bolivia inicia este 1 de noviembre la campaña agrícola de verano, con la meta de sembrar tres millones de hectáreas hasta finales de diciembre o mediados de enero. El calendario concentra una parte decisiva de la producción nacional y no permite recuperar fácilmente las semanas perdidas.

La Cámara Agropecuaria del Oriente advirtió que las lluvias ya afectan algunas zonas, mientras los problemas de abastecimiento y precio del combustible alcanzan a las cadenas de arroz y caña de azúcar.

“Bolivia tiene que sembrar tres millones de hectáreas a partir de este 1 de noviembre”, afirmó Klaus Frerking, presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente. Santa Cruz será el principal escenario productivo. La siembra de soya, maíz y sorgo activa la demanda de semillas, agroquímicos, maquinaria, transporte, crédito y servicios técnicos. También determina cuánta materia prima recibirán posteriormente las industrias de aceite, alimentos balanceados y producción pecuaria.

Los costos pueden frenar la inversión dentro de cada parcela

Los productores ganan si las lluvias permiten sembrar a tiempo y los precios cubren fertilizantes, combustible y financiamiento. Pierden cuando deben repetir labores, comprar insumos con un dólar más caro o cosechar rendimientos insuficientes.

Las empresas grandes tienen mayor capacidad para financiar inventarios y contratar seguros. Los pequeños agricultores quedan expuestos porque necesitan capital inmediato y disponen de menos margen para absorber pérdidas.

Los importadores de maquinaria y agroquímicos pueden aumentar ventas, pero necesitan divisas para reponer productos. Las agroindustrias ganan si reciben materia prima suficiente. En cambio, enfrentan plantas ociosas y mayores costos si la producción disminuye. Anapo proyecta una superficie importante para soya, maíz y sorgo, aunque advierte que el encarecimiento de los insumos puede estancar la expansión agrícola.

Alimentos y dólares dependerán de las próximas semanas

El Estado gana abastecimiento, recaudación y exportaciones cuando la campaña funciona. Pierde si debe cubrir faltantes mediante importaciones o aplicar medidas de emergencia para contener los precios.

Los consumidores recibirán el impacto meses después. Una producción suficiente puede estabilizar aceite, carne, pollo y otros alimentos. Una mala campaña encarecerá la cadena completa.

Los trabajadores rurales ganan contratación durante la siembra, fumigación, cosecha y transporte. También son los primeros perjudicados cuando una parcela reduce operaciones.

La ventana decisiva terminará a mediados de enero. Si combustible, clima y financiamiento acompañan, Bolivia podrá sostener alimentos y generar excedentes exportables. Si la siembra se retrasa, el problema aparecerá durante la cosecha, cuando ya no será posible corregir las hectáreas que quedaron fuera.