El Gobierno reglamentó la eliminación de aranceles e IVA para maquinaria, tecnología e insumos destinados a distintos sectores productivos. La medida puede reducir el costo de invertir y modernizar empresas, pero su impacto estará condicionado por la disponibilidad de divisas y los precios que ofrezcan los proveedores.
El Gobierno aprobó la reglamentación de la Ley 1755, que elimina aranceles de importación e Impuesto al Valor Agregado para bienes destinados a la producción. La disposición incluye maquinaria, semillas, material genético, drones, herramientas, equipos, bienes de capital y plantas industriales.
El beneficio abarca a los sectores agropecuario, industrial, constructor, transportista y minero. Para las empresas, la reducción tributaria puede disminuir el costo inicial de renovar equipos, ampliar plantas o incorporar tecnología.
José Luis Gálvez, vocero de la Presidencia, afirmó que el objetivo es retirar impuestos a lo que Bolivia necesita para producir, invertir y generar empleos.
Los importadores especializados son ganadores directos porque podrán ofrecer equipos con una carga impositiva menor. También pueden beneficiarse fabricantes y distribuidores nacionales que dependan de maquinaria extranjera para elevar su productividad.
El dólar puede absorber parte del beneficio
La eliminación de tributos no resuelve todas las barreras. Los compradores todavía necesitan dólares para pagar equipos e insumos, además de cubrir transporte, seguros y costos financieros.
Si la divisa no está disponible en la banca o se negocia con una diferencia significativa respecto del tipo oficial, parte del ahorro tributario puede desaparecer. Las empresas grandes tendrían mayor capacidad para aprovechar el incentivo, mientras las pequeñas podrían seguir limitadas por falta de crédito o liquidez.
El Estado renuncia inicialmente a una parte de la recaudación aduanera, pero espera recuperarla mediante mayor inversión, producción, empleo y actividad formal. El resultado dependerá de que los bienes ingresados se utilicen realmente en procesos productivos y no en operaciones comerciales sin efecto sobre la capacidad nacional.
Los trabajadores pueden ganar si la modernización genera nuevos puestos. También enfrentan el riesgo de que algunas inversiones automaticen tareas sin programas de capacitación. Los consumidores se beneficiarán si los menores costos permiten ampliar la oferta y moderar precios. Sin competencia, el alivio puede quedarse en los márgenes empresariales.
La próxima señal será la lista operativa de productos beneficiados y la velocidad de los trámites aduaneros. Si la reglamentación viene acompañada de divisas, crédito y controles claros, Bolivia podrá convertir una renuncia tributaria en productividad. Si esas condiciones fallan, la medida abaratará la importación sobre el papel sin impulsar la inversión esperada.



