El equipo económico del nuevo gobierno boliviano se reunió este 28 de noviembre en Santa Cruz con representantes de CAINCO, marcando el inicio de un ciclo de consultas entre Estado y sector privado para reactivar la economía mediante planificación, desarrollo productivo y seguridad jurídica
La delegación estatal incluyó al ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza, al ministro de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente, Fernando Romero, al ministro de Desarrollo Productivo, Rural y Agua, Óscar Mario Justiniano, y al presidente de YPFB, Yusseff Akly. Por parte empresarial, la delegación de CAINCO representó a sectores industriales, comerciales y de servicios con fuerte peso en la economía regional.
Este diálogo marca un giro en la relación entre Estado y sector privado. Durante los últimos años, CAINCO había manifestado recurrentes desconfianzas sobre políticas estatales, llegando incluso a boicotear convocatorias al diálogo. En contraste, esta reunión configura un nuevo punto de partida institucional.
Economía real, producción e inversión
Las autoridades y empresarios abordaron la necesidad de generar un entorno favorable para la producción, la inversión nacional y extranjera y el desarrollo de cadenas productivas. El enfoque incluye seguridad jurídica, incentivos para nuevos emprendimientos, simplificación burocrática y estímulo a la inversión privada. Esta orientación ya había sido anunciada durante la campaña del presidente Paz como parte de su plan para reactivar la economía boliviana.
Sostenibilidad, diversificación productiva y papel del sector privado
El encuentro también contempló temáticas de desarrollo sostenible, medio ambiente y planificación productiva. En un contexto donde la economía boliviana ha enfrentado desafíos estructurales incluyendo dependencia de materias primas, problemas de liquidez y escasez de divisas, se busca promover una diversificación productiva con la participación activa del sector privado.
La reunión actúa como señal pública de voluntad de colaboración entre Estado y sector empresarial, condición clave para restaurar la confianza interna y externa. En un contexto de crisis cambiaria, restricciones a divisas e incertidumbre económica, problemas que han afectado al país recientemente, este tipo de espacios de diálogo pueden favorecer la estabilidad, la atracción de inversiones y la reactivación económica.
Entre cifras y resultados: lo reciente en CAINCO
Recientemente, la CAINCO ha mostrado su vigencia como actor clave en la economía boliviana. Por ejemplo, en 2025 la Rueda de Negocios Internacional organizada por CAINCO cerró con intenciones de negocios por US$ 99,4 millones, integrando a más de 600 empresas de 16 países.
Además, la organización recibió un reconocimiento internacional: ganó un concurso mundial de cámaras de comercio por su propuesta de innovación social y sostenibilidad, reforzando su liderazgo y credibilidad a nivel global. Estos antecedente realzan la importancia de su involucramiento en la definición de políticas económicas nacionales y su capacidad para movilizar inversiones y alianzas internacionales.
¿Qué implica para Bolivia y los empresarios?
Para el sector empresarial significa una ventana de oportunidad para que la iniciativa privada participe activamente en la reconstrucción económica. Las PYMES y empresas medianas podrían beneficiarse de un ambiente más favorable para invertir, producir, importar insumos o exportar, si se consolidan medidas de estabilidad, seguridad jurídica y políticas de apoyo.
En el plano macroeconómico, esta apertura puede contribuir a mejorar la oferta de crédito, dinamizar el comercio exterior y facilitar la diversificación productiva, lo que a su vez podría mitigar vulnerabilidades asociadas a la dependencia de unos pocos sectores.
Finalmente, para Bolivia como país, este tipo de alianzas institucionales, si se manejan con transparencia, pueden marcar el rumbo hacia un modelo más participativo, competitivo y adaptado a los desafíos globales, algo crucial en un contexto latinoamericano de cambios rápidos y reconfiguración de cadenas de valor.
La reciente reunión entre el gobierno de Rodrigo Paz y CAINCO no debe interpretarse como un simple acto protocolar. Representa una apuesta por reconstruir puentes institucionales, reactivar la economía, recuperar la confianza empresarial y restablecer canales de inversión. Si este compromiso se traduce en políticas claras, incentivos reales y un entorno regulatorio previsible, Bolivia podría dar un giro hacia un modelo productivo más dinámico e integrado regionalmente.
Sin embargo, la clave estará en la ejecución concreta: transparencia, seguimiento y coherencia entre lo prometido y lo implementado. Solo así este nuevo capítulo podrá traducirse en crecimiento sostenible, inversión efectiva y bienestar para un país que necesita convertir expectativas en resultados tangibles





