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Proyecto siderúrgico Mutún busca subsanar deficiencias y concretar producción

El Estado impulsa un plan de seis meses para corregir fallas técnicas y concluir obras pendientes en la siderúrgica del Mutún, tras detectar deficiencias que han mantenido la planta paralizada desde su inauguración, en un contexto de expectativa por reducir importaciones de acero y fortalecer la base industrial.

El Complejo Siderúrgico del Mutún, concebido para procesar mineral de hierro extraído en el yacimiento de El Mutún y producir productos de acero para la construcción como barras corrugadas y alambrón, fue inaugurado el 24 de febrero de 2025 tras una inversión estatal de aproximadamente $us 546 millones, ejecutada bajo contrato “llave en mano” con la empresa china Sinosteel Equipment & Engineering Co. Ltda. para su construcción y puesta en operación.

Sin embargo, la planta no ha entrado en operación productiva y permanece inoperable, con solo instalaciones auxiliares en uso, pese a que el contrato original debía garantizar entrega operativa completa y asistencia inicial de producción conjunta con transferencia de capacidades técnicas a personal boliviano.

Las autoridades de la Empresa Siderúrgica del Mutún detectaron más de 300 observaciones técnicas, desde omisiones de instalaciones clave hasta deficiencias en la construcción civil y faltas de cumplimiento de parámetros contractuales mínimos, que han impedido la puesta en marcha industrial del complejo.

Plan de subsanación técnica y plazos

Ante este escenario, la directiva de la ESM remitió una carta formal a Sinosteel con requerimientos de corrección integral de las observaciones, proponiendo establecer un cronograma de seis meses para que la contratista complete la corrección de fallas, concluya la obra civil y complementación de estudios técnicos pendientes.

El propósito declarado es alcanzar condiciones técnicas que permitan formalizar la recepción definitiva de la planta y dar paso al año de producción y capacitación estipulado en el contrato original, lo que implicaría iniciar operaciones continuas al cabo de ese periodo de ajustes.

Este plan incluye restituir boletas de garantía, anular modificaciones contractuales inconsistentes y devolver anticipos cobrados, aspectos que las autoridades han señalado como requisito para asegurar la vigencia contractual y la correcta ejecución de la obra.

Implicaciones económicas y sectoriales

La entrada en operación del Mutún representa un punto de inflexión para la sustitución de importaciones de acero, dada la histórica dependencia de Bolivia de importaciones desde países vecinos y extra-regionales. En su primer año de producción, el complejo estaba previsto para generar hasta 200.000 toneladas de acero, lo que cubriría una porción significativa de la demanda local y, en condiciones operativas plenas, podría crear excedentes para exportación dentro de mercados regionales.

Desde el punto de vista fiscal y de balanza de pagos, la activación productiva implicaría reducción de salidas de divisas ligadas a importaciones de acero y potencial generación de ingresos por ventas internas y externas, además de fortalecer la cadena de valor metalúrgica. La demora en la operatividad, en contraste, representa un costo de oportunidad y una presión adicional sobre la gestión de proyectos industriales clave.

Asimismo, la reconfiguración contractual y la exigencia de cumplimiento técnico sitúan a Bolivia en un punto de atención sobre cómo se estructuran y supervisan megaproyectos que involucran financiamiento externo, contratos complejos y riesgo de impactos económicos si no se cumplen los estándares de entrega previstos en acuerdos de inversión y obra.

El plan de seis meses para corregir observaciones técnicas entraña tanto la posibilidad de activar un complejo industrial estratégico como la necesidad de reforzar gestión contractual y supervisión técnica en proyectos de gran envergadura que vinculan capital y tecnología extranjera con recursos públicos. La capacidad de Bolivia para traducir esta ventana de correcciones en resultados operativos reales será un elemento central para la credibilidad institucional, la eficiencia fiscal y la competitividad del sector industrial en el mediano plazo.