La reciente guerra entre Estados Unidos e Irán ha provocado un cambio profundo en el sistema de reservas internacionales, al punto de que el oro ha superado las reservas denominadas en dólares ajustadas por valoración entre bancos centrales por primera vez desde finales de los 90.
El estudio indica que la suma de activos en dólares ajustados, cayó por debajo del valor de las reservas de oro que mantienen los bancos centrales. Esto representa un hito desde que el Fondo Monetario Internacional comenzó a divulgar este tipo de estadísticas en los años 90.
Esta dinámica obedece en parte a cambios recientes en la gestión de reservas oficiales en mercados emergentes, donde muchos bancos centrales han incrementado su acumulación de lingotes como cobertura ante la mayor incertidumbre geopolítica y monetaria. Asimismo, la utilización del dólar como arma geopolítica ha erosionado gradualmente la confianza en activos nominales en dólares y ha estimulado la búsqueda de refugios alternativos como el oro físico.
Choques de oferta energética y tensiones financieras
El conflicto interrumpió de facto rutas energéticas clave como el estrecho de Ormuz, reduciendo drásticamente el tránsito de petróleo y gas y generando presiones de liquidez global. Esta disrupción contribuye al debilitamiento del sistema tradicional de reciclaje de ingresos de exportación en dólares hacia activos estadounidenses, el mecanismo que ha sostenido la posición central del dólar en las últimas décadas.
Aunque el alto el fuego redujo parte de la prima de riesgo extremo en los mercados financieros, el índice del dólar estadounidense mostró debilidad reciente frente a otras monedas principales, reflejando un repliegue del posicionamiento defensivo que había impulsado al billete verde durante las fases más intensas del conflicto.
Este entorno ha tenido efectos contradictorios: los precios del petróleo y la energía permanecen por encima de niveles previos al conflicto, presionando la inflación global y manteniendo expectativas de tasas de interés más altas, lo que afecta negativamente al oro como activo no generador de rendimiento. Sin embargo, tras algunos ajustes, el oro ha mantenido niveles altos, influido por el debilitamiento del dólar y la persistente demanda de activos percibidos como refugio en tiempos de incertidumbre.
Relevancia para América Latina y Bolivia
Para economías con reservas internacionales relativamente ajustadas, como Bolivia, este desplazamiento en la percepción global de activos de reserva tiene implicaciones tangibles. La menor atracción por activos denominados en dólares puede presionar las decisiones de manejo de reservas oficiales y empeorar la volatilidad cambiaria en mercados emergentes, donde la estabilidad de la moneda local depende en parte de la confianza en reservas externas. Además, países exportadores de commodities podrían enfrentar mayores costos de cobertura de riesgo cambiario y financiero si persiste la preferencia por activos reales como el oro sobre instrumentos dolarizados.
Implicaciones macroeconómicas y monetarias
El debilitamiento del rol del dólar en las reservas globales plantea desafíos a la política monetaria de bancos centrales en mercados emergentes, obligando a reconsiderar estrategias de diversificación de reservas e instrumentos de estabilización cambiaria. Esto podría traducirse en mayores costos de financiamiento externo y una mayor sensibilidad a shocks globales, presionando aún más las variables macroeconómicas como la inflación y el balance de pagos.
La guerra con Irán ha acelerado tendencias de largo plazo en el sistema monetario mundial, cuestionando parcialmente la hegemonía del dólar como activo de reserva dominante. Los bancos centrales están reevaluando estrategias de diversificación, lo que tiene consecuencias directas para las políticas de reservas, tipo de cambio y estabilidad financiera en economías emergentes. Para Bolivia y la región, este fenómeno exige una atención estratégica sobre la composición de reservas y los mecanismos para mitigar volatilidades externas en un entorno global menos dependiente del dólar tradicional.



