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Inflación en Bolivia dobla su ritmo en 2025 y llega a 20,40 % según INE

Inflación en Bolivia dobla su ritmo en 2025 y llega a 20,40 % según INE

La inflación acumulada del Índice de Precios al Consumidor  en Bolivia alcanzó 20,40 % en 2025, en contraste con 9,97 % en 2024, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Esta aceleración de precios marca un salto significativo que impacta el poder adquisitivo, las estrategias monetarias y la competitividad externa en un contexto regional ya

La inflación acumulada del Índice de Precios al Consumidor  en Bolivia alcanzó 20,40 % en 2025, en contraste con 9,97 % en 2024, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Esta aceleración de precios marca un salto significativo que impacta el poder adquisitivo, las estrategias monetarias y la competitividad externa en un contexto regional ya desafiante.

Datos oficiales del INE y evolución reciente

El Instituto Nacional de Estadística (INE) reportó que el IPC acumulado durante 2025 alcanzó el 20,40 %, basado en la variación de precios registrada hasta diciembre del año, con una variación mensual en diciembre de 0,59 % que reflejó una desaceleración relativa de la presión sobre los precios. Para contextuar, en todo el año 2024 la inflación acumulada fue 9,97 %, el nivel más alto registrado desde 2018. Los datos oficiales indican que esta aceleración interanual representa más del doble de la registrada el año anterior, lo que evidencia un fuerte repunte del índice de precios básicos en menos de doce meses.

Adicionalmente, estadísticas mensuales del INE muestran que en octubre de 2025 los precios al consumidor tuvieron una variación positiva de 0,75 %, impulsada por aumentos registrados en varias ciudades capitales, lo que contribuyó a la acumulación general de precios en los primeros diez meses del año.

Factores macroeconómicos detrás del incremento

El crecimiento de la inflación en Bolivia en 2025 se inscribe en un contexto más amplio de presiones sobre precios internas y externas. El Banco Central de Bolivia (BCB) y organismos multilaterales han señalado que la escasez de divisas y la depreciación del tipo de cambio no oficial durante buena parte de 2025 contribuyeron a encarecer bienes importados, lo que se traduce en mayores costos de productos finales y servicios.

Fuentes externas de datos muestran que la inflación anualizada en 2025 llegó a niveles cercanos al 21 %, muy por encima de las metas inflacionarias históricas. Este salto coloca a Bolivia entre las economías con mayor aceleración de precios en la región durante ese año, superando ampliamente los registros de Brasil, Chile y Perú, cuyas tasas de inflación fueron moderadas en comparación.

Diversos informes económicos internacionales coinciden en que el incremento de la inflación en Bolivia y otras economías latinoamericanas en 2025 se debió, en parte, a choques externos sobre costos de alimentos y energía, perturbaciones en las cadenas de suministro y, específicamente en el caso boliviano, la presión sobre reservas de divisas que dificultó la importación de insumos energéticos críticos. Estas condiciones han empujado a la economía a experimentar aumentos de precios más intensos que en años anteriores.

Relevancia económica y comparativo regional

El nivel de inflación observado en Bolivia en 2025 se ubica entre las tasas más elevadas de América Latina en ese período. Las cifras del Fondo Monetario Internacional para 2025 posicionan a Bolivia con una tasa de inflación superior a la mayoría de sus pares en la región, incluyendo economías más grandes como Brasil o México, que mantienen tasas considerablemente menores. Esto refleja que, aunque la inflación es un fenómeno regional en 2025, en Bolivia este fue particularmente marcado.

La aceleración de la inflación acumulada de 9,97 % en 2024 a 20,40 % en 2025 es un indicador macroeconómico de alta relevancia que pone énfasis en la necesidad de políticas coordinadas para estabilizar precios y fortalecer la posición de las reservas. La combinación de presiones externas (precios de alimentos, energía), choques cambiarios y restricciones de liquidez externa ha generado un entorno de precios que afecta tanto la inversión como el consumo doméstico. Para los empresarios y agentes económicos, esto implica mayores costos de operación y una reevaluación constante de márgenes y estrategias de precios. La estabilización del IPC en niveles más moderados requerirá una coordinación entre política monetaria, fiscal y medidas que fortalezcan la oferta de bienes transables y la resiliencia del mercado frente a choques externos.