728 x 90

Economías productivas en Bolivia bajo presión por bloqueos viales y pérdida de conectividad

Economías productivas en Bolivia bajo presión por bloqueos viales y pérdida de conectividad

El bloqueo de carreteras en Bolivia alimenta interrupciones en la distribución, eleva costos de operación y pone en entredicho la percepción de riesgo país frente a capitales externos.

Una ola de bloqueos viales en Bolivia, impulsada por protestas contra el Decreto Supremo 5503 que elimina subsidios al combustible, está provocando interrupciones en la cadena de suministro y generando pérdidas económicas que superan los US$60 millones diarios, alertan líderes empresariales, mientras sectores productivos y mercados internos enfrentan costos crecientes

Desde principios de enero de 2026, Bolivia experimenta una expansión de protestas y cortes de rutas liderados por la Central Obrera Boliviana (COB) en rechazo al Decreto Supremo 5503, norma que elimina los subsidios a los combustibles y genera resistencia sectorial creciente. Las interrupciones afectan más de 20 puntos estratégicos de la red vial nacional.

Esta situación se da en un contexto de fragilidad económica preexistente marcada por tensiones fiscales, inflación elevada y presiones sobre reservas internacionales. Reformas fiscales y ajustes económicos recientes han generado disenso entre distintos segmentos de la sociedad y sectores productivos.

Impacto económico sectorial

La Cámara Nacional de Industrias (CNI) estima que la paralización de carreteras podría traducirse en daños diarios de entre US$50 y US$60 millones para la economía, con variaciones según el segmento productivo. El presidente de la CNI advirtió que las interrupciones desincentivan la actividad industrial y afectan la imagen de Bolivia como destino de inversión.

El sector industrial boliviano, según reportes recientes, enfrenta pérdidas operativas directas estimadas entre US$15 y US$20 millones diarios debido a bloqueos que frenan el tránsito de bienes, insumos y mercancías en rutas clave.

El sector agropecuario ha reportado cerca de US$50 millones en pérdidas acumuladas en ocho días de bloqueos, afectando especialmente a productores de alimentos perecederos y la disponibilidad de productos básicos en mercados internos.

Estos bloqueos prolongados se suman a estimaciones anteriores que documentaron daños económicos sustanciales causados por medidas similares en 2024, con montos que, en periodos prolongados, superaron los US$3.000 millones en costos económicos y presión inflacionaria adicional.

Relevancia macroeconómica y riesgo país

Bolivia, al ser una economía de tránsito esencial para el comercio regional y de exportación, soporta vulnerabilidades estructurales en su infraestructura logística. Los bloqueos frecuentes intensifican cuellos de botella en la distribución terrestre, elevan los costos de transporte y presionan al alza los precios internos de bienes básicos. Analistas internacionales señalan que interrupciones recurrentes deterioran la competitividad logística del país frente a competidores regionales.

La incertidumbre generada por protestas y la percepción de inestabilidad social pueden traducirse en una reevaluación de riesgo país por parte de inversionistas internacionales, particularmente en sectores que dependen de la conectividad vial para operar exportaciones o distribuciones logísticas eficientes. Reportes globales de riesgo político y económico resaltan que la continuidad de bloqueos repercute en tasas de descuento aplicadas por inversores en proyectos de largo plazo.

La interrupción de cadenas de suministro y mayores costos logísticos pueden sumarse a las presiones inflacionarias ya elevadas en Bolivia, en un entorno donde ajustes fiscales y la eliminación de subsidios influyen en los precios al consumidor y en la estructura de costos de empresas.

El fenómeno de los bloqueos de rutas en Bolivia no es solo una disputa política o social, sino un factor con consecuencias económicas concretas que afectan la producción, el comercio, la logística y la percepción de riesgo país. Más allá de las cuantificaciones diarias de pérdidas, la persistencia de interrupciones viales exacerba vulnerabilidades estructurales de una economía que busca atraer inversiones y reconfigurar su perfil productivo. La interacción entre ajustes macroeconómicos, políticas fiscales y estabilidad social determinará la capacidad del país para sostener crecimiento y confianza en un entorno regional competitivo.