La estructura actual del endeudamiento refleja una mayor carga de financiamiento interno en bolivianos, con implicaciones para inflación, mercado de crédito y capacidad de respuesta ante choques externos y limitaciones de divisas.
La deuda interna de Bolivia superó los US$ 31 000 millones, duplicando con creces el stock de deuda externa, que alcanzó US$ 14 131,4 millones al cierre de 2025, enfatizando una dependencia del financiamiento doméstico para sostener gasto público y cubrir déficits fiscales en un contexto de restricciones de acceso a crédito externo. Este fenómeno tiene implicaciones macroeconómicas relevantes para la política fiscal, la estabilidad de precios y la confianza de inversionistas.
Niveles absolutos y composición del endeudamiento
La deuda interna boliviana, que incluye obligaciones con actores domésticos como el Banco Central, instituciones financieras públicas y privadas, superó los US$ 31 000 millones hacia fines de 2025, una cifra que duplica el tamaño de la deuda externa pública, que cerró el mismo periodo en US$ 14 131,4 millones según datos oficiales del Banco Central de Bolivia.
El crecimiento de la deuda interna ha sido sostenido en los últimos años, impulsado por déficits fiscales que el Estado ha financiado principalmente mediante emisión de pasivos internos en moneda local. Este patrón contrasta con el endeudamiento externo, que se ha mantenido relativamente contenido y bajo niveles considerados manejables por organismos multilaterales, alrededor de 24,6 % del Producto Interno Bruto (PIB) según reportes recientes del BCB.
Financiamiento interno como respuesta a restricciones externas
El predominio del financiamiento interno responde, en buena medida, a un entorno donde el acceso a crédito externo enfrenta límites, tanto por condiciones del mercado como por requerimientos institucionales de organismos multilaterales de crédito. En escenarios de restricción de divisas y mayores requerimientos de reservas, los gobiernos suelen recurrir al mercado interno para cubrir déficits y financiar gasto corriente y de inversión.
La mayor utilización de deuda interna también se asocia con presiones sobre la liquidez en bolivianos y posibles impactos en la inflación y en las tasas de interés locales si no se acompaña de ajustes fiscales y fortalecimiento de la recaudación. Esto se da porque los títulos de deuda interna compiten por recursos con el sector privado en el mercado financiero doméstico, lo que puede limitar la disponibilidad de crédito para inversión productiva.
Implicaciones sobre políticas macroeconómicas
Desde una perspectiva macroeconómica, una proporción elevada de deuda interna implica varios efectos verificables. Primero, presiona la política monetaria: el Banco Central y otras entidades deben balancear la emisión de deuda interna con el control de la liquidez, para evitar que un financiamiento excesivo contribuya a presiones inflacionarias o desanclaje de expectativas de precios. Segundo, impacta la política fiscal al requerir mayores pagos de intereses internos, reduciendo el espacio para gasto prioritario en inversión pública y políticas sociales.
La dependencia de financiamiento interno también puede implicar una mayor exposición del país a condiciones del mercado financiero local —tasas de interés, liquidez y apetito por deuda en moneda localfrente a choques externos como variaciones en los precios de commodities o cambios en las tasas de interés internacionales.
Relevancia para riesgo país y confianza de mercados
Desde la perspectiva de riesgo soberano, una estructura de deuda donde la interna predomina sobre la externa puede ser interpretada de forma dual. Por un lado, limita riesgos de tipo de cambio, dado que la mayoría de las obligaciones están denominadas en moneda local. Por otro lado, puede señalar restricciones de acceso a financiamiento externo, lo que potencialmente aumenta el costo de nuevas emisiones en mercados internacionales y puede afectar la percepción de inversionistas sobre la sostenibilidad fiscal y la estrategia de financiamiento del país.
La duplicación de la deuda interna respecto a la externa en Bolivia constituye un elemento estructural de su financiamiento público que exige análisis fiscal cuidadoso. Esta configuración refleja un uso intensivo de recursos domésticos para cubrir déficits persistentes en un contexto de limitaciones de crédito externo y escasez de divisas. Si bien la deuda externa se mantiene en niveles comparativamente manejables, la presión sobre la deuda interna puede traducirse en tensiones sobre la liquidez, el tipo de cambio y la política monetaria. El reto para Bolivia radica en armonizar sus necesidades de financiamiento con políticas fiscales prudentes y medidas de crecimiento productivo que fortalezcan los ingresos estatales, sin descuidar la estabilidad de precios y el desarrollo de un mercado financiero robusto.





