Sectores de servicios y energía impulsan el crecimiento, mientras hidrocarburos continúan en descenso
La economía boliviana creció un 2,14% en los primeros nueve meses de 2024, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Sin embargo, la persistente caída del sector de hidrocarburos, que registró una contracción del 12,87%, genera preocupaciones sobre la sostenibilidad del crecimiento en el mediano plazo.
Motores del crecimiento y sectores en declive
El crecimiento estuvo impulsado por el sector de otros servicios, con una variación positiva del 5,49%, seguido por electricidad, gas y agua (5,01%) y los establecimientos financieros (4,51%). Estos sectores ayudaron a compensar el fuerte retroceso en hidrocarburos y el modesto desempeño de la industria manufacturera (2,23%).
En términos de gasto, el consumo final de los hogares e instituciones sin fines de lucro creció un 2,12%, mientras que las exportaciones de bienes y servicios aumentaron un 2,77%. No obstante, la inversión reflejada en la formación bruta de capital fijo cayó un 7,51%, lo que sugiere una menor confianza empresarial y menor dinamismo en proyectos de largo plazo. Las importaciones de bienes y servicios cayeron un 19,41%, lo que puede indicar una menor demanda interna o restricciones externas. Además, la variación de existencias se desplomó un 62,16%, evidenciando un ajuste significativo en los niveles de inventario.
Impacto y perspectivas
A pesar de su crecimiento, Bolivia enfrenta desafíos estructurales. La caída en la producción de gas y petróleo afecta la balanza comercial y limita los ingresos fiscales. Si bien el crecimiento de sectores como los servicios y la electricidad es positivo, no compensa el peso de los hidrocarburos en la economía.
A futuro, la sostenibilidad del crecimiento dependerá de la diversificación productiva y de atraer inversiones en sectores estratégicos. Sin medidas concretas, la desaceleración del sector energético podría afectar la estabilidad macroeconómica del país en los próximos años.