728 x 90

Confianza en rehabilitación: ¿puede la devolución de depósitos en dólares reactivar la economía boliviana?

Confianza en rehabilitación: ¿puede la devolución de depósitos en dólares reactivar la economía boliviana?

El Gobierno boliviano anunció que los ahorristas podrán recuperar sus depósitos en dólares en un lapso estimado de seis a nueve meses, tras asegurar financiamiento internacional para fortalecer las reservas del Banco Central de Bolivia y devolver cerca de US$ 2.700 millones retenidos desde 2023.

El anuncio fue realizado por el José Gabriel Espinoza, ministro de Economía y Finanzas Públicas, quien explicó que el plan de devolución forma parte de un esfuerzo por restaurar la confianza en el sistema financiero y resolver la escasez de divisas que afecta a los depositantes en dólares.

Espinoza señaló que la administración ya obtuvo una línea de financiamiento por US$ 3.100 millones provenientes de la Corporación Andina de Fomento (CAF) y que se negocian recursos adicionales con otros organismos multilaterales, con una meta de financiamiento cercano a los US$ 9.000 millones. Estas divisas permitirán reforzar las reservas del BCB.

El monto estimado a devolver a los ahorristas asciende a US$ 2.700 millones, correspondientes a los depósitos en dólares retenidos desde 2023 en la banca privada. Los plazos indicados para la devolución oscilan entre dos o tres trimestres y un lapso más amplio de seis a nueve meses según reportes de medios que citan al Gobierno.

Análisis macroeconómico y relevancia para el sistema financiero


La decisión de liberar depósitos en dólares refleja un intento por restaurar la liquidez en moneda fuerte dentro del sistema financiero boliviano. Este proceso tiene implicancias directas sobre la confianza en la banca, la predisposición del público a volver a depositar en dólares, y la estabilidad del tipo de cambio. Expertos señalan que la devolución de esos fondos podría contribuir a estabilizar la demanda de divisas y reducir la presión sobre el mercado paralelo.

La estrategia de reforzar reservas con financiamiento externo es una señal clara de que el Gobierno busca reconstruir la posición de liquidez del BCB. Si se concreta el plan de US$ 9.000 millones, ello permitiría no solo liberar los depósitos retenidos sino también disponer de un colchón de respaldo para enfrentar otras obligaciones externas o presiones cambiarias.

En un contexto regional marcado por fluctuaciones en los mercados de materias primas y divisas, la medida podría ayudar a restablecer la confianza de los agentes económicos. Para Bolivia, donde la escasez de dólares ha afectado el crédito, el comercio y la liquidez bancaria, la normalización de los depósitos en dólares representa un paso hacia la recuperación del funcionamiento pleno del sistema financiero.

Implicaciones para empresarios, ahorristas y economía real


Para los empresarios y ahorristas, recuperar sus depósitos en dólares significará la posibilidad de disponer de recursos en moneda fuerte, lo cual puede reactivar inversiones, permitir importaciones con condiciones más favorables y reducir el costo de financiamiento en divisas.

Para la economía real, una mayor liquidez en dólares podría facilitar operaciones de comercio exterior, importaciones necesarias para producción y consumo, y mejorar la confianza en el sistema bancario. También podría contribuir a contener la inflación derivada del encarecimiento de insumos importados. No obstante, el éxito dependerá del cumplimiento de los plazos anunciados y de la eficacia con que el Gobierno ejecute los acuerdos de financiamiento externo.

Este anuncio representa una señal importante de renovación de confianza en el sistema financiero boliviano. Si se cumplen los plazos y los compromisos de reserva externa, la devolución de depósitos en dólares no solo aliviará la incertidumbre de los ahorristas sino que puede restablecer un canal vital de liquidez en moneda fuerte para empresas y consumidores. A largo plazo, este paso puede contribuir a una estabilidad macroeconómica más sólida, mayor flujo de inversiones y reactivación del crédito. Para ello será vital mantener una gestión transparente, coherente y responsable de los recursos externos y del sistema bancario.