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Citi identifica a Latinoamérica como principal beneficiaria del crecimiento del comercio con Asia en la nueva arquitectura global

Citi identifica a Latinoamérica como principal beneficiaria del crecimiento del comercio con Asia en la nueva arquitectura global

Redefinición de flujos comerciales globales posiciona a América Latina como proveedor indispensable para Asia y Norteamérica, con aumentos sustanciales de exportaciones e integración de cadenas de valor

Según el reporte Supply Chain Financing de Citi, las exportaciones de América Latina dirigidas a mercados del sur de Asia y la región de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático crecieron 82 % entre 2019 y 2024, el incremento más alto observado entre los principales corredores de comercio global.

En paralelo, las exportaciones de mercados asiáticos hacia América Latina aumentaron 59 % en el mismo período, con exportaciones de vehículos y autopartes entre 2024 y 2025 superando en más de 200 % los niveles de 2019.

Este comportamiento, destaca el informe de Citi, no solo altera el patrón tradicional del comercio global centrado en flujos desde Asia hacia Occidente, sino que sitúa a América Latina como un nodo estratégico tanto en cadenas de suministro asiáticas como en la red de intercambio norte-sur e intra-regionales.

Integración con Norteamérica y diversificación de exportaciones

Complementariamente, las exportaciones latinoamericanas hacia Estados Unidos y Canadá registraron un aumento del orden del 43 %, superando el crecimiento del comercio desde Norte y Este de Asia hacia la misma región.

Este dinamismo simétrico refleja un patrón de doble inserción comercial: por un lado, mayor demanda de bienes intermedios, productos tecnológicos y materias primas críticas desde Asia; por otro, aprovechamiento de tratados comerciales y proximidad geográfica con Norteamérica. Esta doble vertiente ha impulsado una diversificación más profunda de los destinos de exportación latinoamericanos, reduciendo la dependencia de un único mercado y fortaleciendo la resiliencia frente a choques externos.

Impacto en inversiones y cadenas de valor

El fortalecimiento de vínculos comerciales con Asia coincide con señales recientes de recuperación de inversión extranjera directa (IED) en la región. Datos de organismos multilaterales y análisis previos señalan una expansión de los flujos de IED hacia América Latina, contraria a la tendencia de contracción en economías desarrolladas, y con foco en sectores ligados a infraestructura, logística y manufactura avanzada.

El informe de Citi también subraya que la adopción de tecnologías como la inteligencia artificial en gestión de cadenas de suministro ha permitido a las empresas latinoamericanas integrar mejores prácticas en financiamiento comercial y logística, factores que pueden mejorar el acceso a capital de trabajo y eficiencia operativa en mercados heterogéneos.

Relevancia para la productividad brasileña, mexicana y regional

Economías con mayor participación en exportaciones de manufacturas y recursos estratégicos —como Brasil y México— se sitúan como pivotes de este realineamiento. Las oportunidades de captar flujos asiáticos, junto con el aprovechamiento de tratados comerciales con Norteamérica, pueden traducirse en mejoras de productividad, empleo y diversificación productiva, siempre que se articulen políticas públicas, inversión en infraestructura logística y acuerdos de facilitación comercial.

Además, en sectores como minerales críticos, alimentos y manufacturas, la demanda asiática creciente ofrece espacios para agregar valor en origen y expandir encadenamientos productivos que potencien las exportaciones con mayores contenidos tecnológicos y mayores márgenes.

La reconfiguración de los flujos comerciales globales descrita por Citi redefine el papel de América Latina en el comercio internacional, pasando de ser tradicionalmente proveedor de materias primas hacia un actor clave en cadenas de valor intercontinentales. Este cambio tiene implicaciones concretas para la balanza comercial de países latinoamericanos, incentivos de inversión extranjera, políticas de diversificación exportadora y estrategias de integración económica. La consolidación de estos vientos favorables dependerá de mejoras continuas en infraestructura, logística, y en la capacidad de los países para agregar valor y competir en segmentos de mayor contenido tecnológico.