El Gobierno boliviano anunció el ingreso de nuevas aerolíneas internacionales y locales bajo una política de cielos abiertos, que busca ampliar la competencia en el mercado aéreo, fortalecer la conectividad regional e internacional y contribuir a la reactivación económica del transporte aéreo y sectores vinculados como el turismo y comercio exterior.
Expansión de oferta aérea en Bolivia
Las autoridades bolivianas anunciaron la autorización de nuevas aerolíneas para operar en el país como parte de una política de cielos abiertos, que busca incentivar la competencia, bajar precios y ampliar la conectividad doméstica e internacional. Entre las empresas habilitadas figura la argentina Flybondi, que completó las etapas regulatorias para volar rutas internacionales sujetas a disponibilidad de flota e itinerarios. Al mismo tiempo, compañías locales como Andina Airlines y Go Airlines avanzan en sus certificaciones para operar rutas domésticas, ampliando la oferta más allá de los operadores tradicionales como Boliviana de Aviación, EcoJet y TAB.
El ingreso de nuevos operadores se enmarca dentro de una estrategia más amplia del Ejecutivo para liberalizar el mercado aéreo, entendida como una forma de estimular la competitividad y mejorar la eficiencia de los servicios. El presidente Rodrigo Paz ha resaltado que una aviación más abierta permitirá que BoA, compita en un entorno donde más operadores ofrecen opciones y frecuencias a los pasajeros.
Política de cielos abiertos y economía del transporte
La expresión “cielos abiertos” se refiere a criterios de liberalización del espacio aeronáutico donde las aerolíneas tienen mayor libertad para operar rutas, capacidades y, en algunos casos, tarifas sin límites rígidos por parte del Estado, siempre bajo la regulación de seguridad y competencia internacional. Este enfoque, empleado en acuerdos binacionales o multilaterales, facilita la entrada de empresas extranjeras y la ampliación de conectividad sin tantas restricciones geográficas o de frecuencia.
Para Bolivia, que depende de la conectividad aérea para movilidad de negocios, turismo y vinculación productiva regional, este cambio representa una oportunidad para estimular actividad económica, reducir costos de transporte y atraer flujos de pasajeros que alimenten sectores conexos como hotelería, servicios y comercio.
Impacto esperado sobre el turismo y el comercio exterior
La conectividad aérea es un factor determinante para la industria turística y los flujos comerciales transfronterizos. Estadísticas oficiales revelan que cerca de 75 % de los turistas internacionales que ingresaron a Bolivia lo hicieron por vía aérea, concentrándose principalmente en el Aeropuerto Internacional Viru Viru de Santa Cruz, que actúa como el principal nodo receptivo del país.
La ampliación de rutas internacionales, apunta a dinamizar el intercambio turístico y de negocios con mercados clave de Norteamérica y Sudamérica. Este tipo de conexiones también influye en la facilidad para empresas que viajan por motivos comerciales, ferias internacionales o integración de cadenas de suministro regionales.
Además, una mayor competencia aérea tradicionalmente puede ejercer presión a la baja en tarifas, ampliando la accesibilidad para viajeros nacionales e incentivando la demanda interna de viajes, con efectos positivos en el consumo agregado y en la actividad de servicios.
Desafíos y agenda regulatoria
Pese al impulso, algunos sectores han expresado inquietudes sobre el ritmo de implementación de cielos abiertos y cómo equilibrar la apertura con la sustentabilidad operativa de aerolíneas nacionales. El monopolio de BoA en rutas domésticas ha sido identificado como un punto crítico, y hay iniciativas legislativas que buscan permitir que aerolíneas extranjeras operen rutas internas, lo cual podría redefinir la estructura competitiva del mercado aéreo boliviano.
La apertura del mercado aéreo bajo una política de cielos abiertos y la autorización de nuevas aerolíneas es una decisión económica relevante para Bolivia. Más allá de la conectividad en sí, esta política busca mejorar la competitividad del sector, reducir costos de transporte, impulsar el turismo y fortalecer los vínculos comerciales, lo que en conjunto puede traducirse en un aumento de la productividad y mayores flujos de divisas por viajes y comercio internacional. Su éxito dependerá de la implementación regulatoria, la capacidad de infraestructura aeroportuaria para soportar el aumento de operación y la coordinación entre política económica, aérea y de turismo para maximizar los beneficios del nuevo entorno competitivo.





