El índice de riesgo país de Bolivia, medido por el Emerging Markets Bond Index (EMBI) de J.P. Morgan, cayó por debajo de los 500 puntos básicos en febrero de 2026, un nivel no visto desde antes de la crisis cambiaria de 2023.
Un descenso estadístico significativo: contexto y medidas
El riesgo país es un indicador financiero que mide la prima que los inversionistas exigen para comprar bonos soberanos de un país en relación con los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados libres de riesgo. Una caída en este indicador suele asociarse con menor percepción de probabilidad de incumplimiento fiscal y mayor confianza externa, reduciendo teóricamente el costo de financiamiento externo.
Durante 2025, Bolivia experimentó niveles muy elevados de riesgo país, con registros por encima de 2 000 puntos básicos según publicaciones internacionales y medios especializados debido a tensiones en reservas internacionales, escasez de dólares y presiones inflacionarias persistentes.
La reciente reducción, que según el Gobierno se produjo en apenas tres meses de gestión actual, coloca el indicador por debajo de los 500 puntos básicos, reportes oficiales citan niveles como ~477 puntos, un umbral que no se observaba desde antes de la crisis cambiaria de 2023.
Impacto económico: finanzas públicas, acceso a mercados y costo de deuda
Desde una perspectiva macroeconómica, la evolución del riesgo país tiene implicaciones concretas sobre variables clave:
Las finanzas públicas y el costo del endeudamiento. Un riesgo país más bajo puede reducir la prima exigida por los mercados para adquirir bonos soberanos bolivianos, lo que puede abaratar el servicio de deuda en mercados internacionales, un factor crítico si el país planea acceder nuevamente a financiamiento externo.
Acceso al crédito y reputación financiera. La reducción del EMBI mejora la percepción de solvencia, lo que puede abrir condiciones más favorables para financiamiento a mediano y largo plazo. Esto adquiere relevancia si se considera la intención gubernamental de reinsertarse en mercados de crédito internacional en 2027.
Reservas internacionales y balanza de pagos. La percepción de estabilidad puede facilitar una demanda más equilibrada de activos financieros bolivianos, impactando indirectamente flujos de capital y reservas internacionales. No obstante, niveles de reservas y disponibilidad de dólares siguen siendo un factor estructural que influye en la percepción de riesgo y la sostenibilidad de un tipo de cambio ordenado.
Variables estructurales y riesgos remanentes
Aunque el descenso del riesgo país es significativo, varios elementos estructurales persisten y matizan su interpretación:
Inflación y poder adquisitivo. Aún cuando el indicador de riesgo disminuye, la dinámica de precios internos, con episodios de inflación elevada en 2025, sigue erosionando el poder adquisitivo, lo que puede limitar la percepción de estabilidad interna a largo plazo.
Dependencia de exportaciones tradicionales. La economía boliviana sigue fuertemente anclada a la exportación de gas natural y materias primas, lo que expone al país a variaciones de los términos de intercambio internacionales.
Desafíos en reservas y tipo de cambio. La gestión de reservas internacionales, esenciales para cumplir obligaciones externas y mantener un tipo de cambio estable, continúa siendo un factor crítico en la evaluación de riesgos por parte de agentes internacionales.
Relevancia para Bolivia y América Latina
Comparado con otros países de la región, la caída del riesgo país de Bolivia por debajo de 500 puntos básicos es una señal cuantificable de que la percepción de riesgo financiero se ha recalibrado, al menos en el corto plazo. Este nivel coloca a Bolivia por debajo de economías como Argentina en algunos reportes recientes, aunque el contexto macroeconómico general de cada país es diferenciado.
Para inversionistas y organismos multilaterales, esta tendencia puede traducirse en una mejor valoración del perfil de riesgo boliviano, con efectos positivos potenciales sobre la inversión extranjera y condiciones de acceso a créditos.
La reducción del riesgo país de Bolivia por debajo de 500 puntos básicos constituye un ajuste relevante en la percepción de riesgo soberano, sustancialmente influido por decisiones de política económica y ajustes institucionales recientes. No obstante, este avance debe entenderse en el marco de condiciones estructurales más amplias: la estabilidad macroeconómica y financiera de largo plazo dependerá de la consolidación de reservas internacionales, la diversificación productiva, la contención inflacionaria y la credibilidad institucional sostenida. El descenso del EMBI es un indicador útil de confianza externa, pero su traducción en términos de financiamiento efectivo y menor costo de capital requerirá resultados concretos y consistentes en variables económicas fundamentales.





