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Bolivia redefine su estrategia de comercio exterior con cinco ejes para potenciar competitividad y atraer inversión

Bolivia redefine su estrategia de comercio exterior con cinco ejes para potenciar competitividad y atraer inversión

Bolivia impulsa un enfoque de facilitación del comercio centrado en eficiencia operativa, digitalización, procedimientos aduaneros armonizados, logística fronteriza y captación de inversión exterior.

El Gobierno boliviano ajusta su política de comercio exterior mediante cinco líneas de trabajo que buscan agilizar trámites, modernizar procesos y fortalecer la participación del sector privado, como parte de un esfuerzo por mejorar la competitividad internacional y atraer mayores flujos de inversión extranjera.

El Estado Plurinacional de Bolivia avanza en la reformulación de su política de comercio exterior con el objetivo explícito de dinamizar su inserción en mercados globales y estrechar la coordinación entre el sector público y el privado. El ajuste fue presentado durante la cuarta reunión del Comité Nacional de Facilitación del Comercio, espacio técnico-operativo que integrará de manera permanente a representantes empresariales y autoridades estatales.

El canciller Fernando Aramayo señaló que la iniciativa se inspira en el Acuerdo de Facilitación del Comercio de la Organización Mundial del Comercio (OMC) ratificado por Bolivia en 2017, y apunta a superar cuellos de botella en la cadena logística que generan costos de transacción elevandos y tiempos extensos en fronteras.

Los cinco ejes de trabajo: modernización y facilitación

Agilización de procedimientos aduaneros y administrativos. El primer eje busca simplificar y agilizar las operaciones en aduanas, reduciendo tiempos de despacho y eliminando duplicidades que encarecen exportaciones e importaciones. Tal enfoque se alinea con tendencias globales de facilitación evidenciadas por la OMC y organismos internacionales.

Digitalización y ventanilla única. La migración de trámites a plataformas digitales es una pieza clave de la nueva estrategia. La Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE), implementada en 2024 bajo el Decreto Supremo 5211, ya ha centralizado documentos y reducido plazos de exportación de meses a días.

Armonización de procedimientos fronterizos. El tercer eje plantea mejorar la coordinación entre entidades públicas que intervienen en fronteras, un aspecto crucial para países mediterráneos como Bolivia, donde la logística transfronteriza impacta directamente en el costo de exportación y la competitividad internacional.

Gestión logística y transporte internacional. La cuarta línea enfatiza optimizar los corredores de transporte, infraestructura y servicios logísticos, clave para reducir las brechas que históricamente han encarecido el comercio exterior boliviano frente a competidores regionales. Expertos en comercio señalan que fortalecer corredores logísticos multipuerto y conexiones multimodales es fundamental para mitigar la penalización de la condición de país mediterráneo.

Atracción de inversión y apertura de redes comerciales. El quinto eje incorpora acciones destinadas a captar inversión extranjera directa y expandir redes comerciales, en línea con señales internacionales de apoyo. Autoridades de Estados Unidos han valorado las reformas económicas bolivianas como estímulo para inversiones bilaterales, sugiriendo que la apertura y la certeza regulatoria son condiciones esenciales para atraer capitales externos.

Balance comercial y desafíos estructurales

Las estadísticas oficiales indican que, al menos hasta octubre de 2025, Bolivia registra un saldo comercial negativo acumulado, con exportaciones de US$7.67 mil millones frente a importaciones de US$8.19 mil millones, reflejo de presiones macroeconómicas y de la estructura productiva nacional.

Los principales destinos de exportación son China, Brasil y Japón, con productos primarios y recursos naturales como minerales y gas liderando la canasta de exportación, mientras que las importaciones provienen principalmente de China y Brasil con bienes de consumo y capital.

A nivel regional, América Latina enfrenta un estancamiento comercial moderado, con crecimiento de exportaciones inferior al promedio global, lo que subraya la necesidad de estrategias integradas que vayan más allá de la facilitación logística y aborden el valor agregado de las exportaciones y la diversificación de mercados.

Implicaciones para Bolivia y la región

Si se implementan de manera efectiva, los cinco ejes podrían mejorar los tiempos y costos asociados al comercio exterior boliviano, reforzar la confianza de inversionistas internacionales y facilitar la inserción de productos bolivianos en cadenas globales de valor. La coordinación público-privada, la digitalización y la mejora de infraestructura fronteriza son piezas que pueden contribuir a cerrar brechas competitivas con otros países de la región.

La recalibración de la política de comercio exterior boliviana representa un paso técnico relevante para enfrentar ineficiencias crónicas en aduanas, logística y digitalización. Sin embargo, la efectividad de estos ajustes dependerá de la consistencia institucional, la inversión en infraestructura física y digital, y la capacidad de ampliación de la base exportadora hacia productos de mayor valor agregado. La articulación estratégica entre el sector público y privado será determinante para traducir mejoras operativas en competitividad real frente a mercados globales.