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Bolivia impulsa al agro con cuatro ejes estratégicos para mejorar competitividad y producción en 2026

Bolivia impulsa al agro con cuatro ejes estratégicos para mejorar competitividad y producción en 2026

La propuesta del sector agropecuario combina seguridad jurídica, libertad de exportación, protección de la propiedad y modernización normativa para catalizar la competitividad y el crecimiento del agro boliviano.

La Cámara Agropecuaria del Oriente propone una agenda de cuatro ejes que busca consolidar un marco normativo y operativo para fortalecer la productividad agrícola boliviana, mejorar la seguridad jurídica y abrir oportunidades de exportación, en un contexto marcado por tensiones logísticas internas y la necesidad de aumentar el valor agregado del sector.

Diagnóstico del agro boliviano

La CAO presentó a la Asamblea Legislativa un proyecto de ley que articula cuatro pilares para potenciar la producción agrícola en 2026. El sector agropecuario en Bolivia representa un componente esencial de la economía, contribuyendo de manera significativa al Producto Interno Bruto rural y a la generación de empleo en zonas rurales, aunque enfrenta desafíos estructurales como limitaciones de rendimiento, inseguridad jurídica sobre la tierra y restricciones normativas que han afectado su competitividad regional.

Las propuestas surgen en un momento en que Bolivia enfrenta tensiones logísticas internas, incluidas interrupciones de carreteras, que impactan el tránsito de insumos y productos agrícolas, y presionan variables económicas como la inflación de alimentos y los costos de transporte.

Los cuatro ejes de la agenda agropecuaria

Seguridad jurídica y protección de la propiedad rural. La primera línea se enfoca en medidas para luchar contra el abigeato y los avasallamientos de tierras, reforzando la tenencia formal de la propiedad y reduciendo riesgos de conflictos que han afectado a productores y la estabilidad operativa del sector en los últimos años. Esto responde a problemáticas persistentes que erosionan la inversión productiva y la productividad en zonas clave como Santa Cruz.

Eliminación de cupos y liberalización de exportaciones. Otro eje central es la propuesta de suprimir los cupos de exportación que han limitado la venta de productos como soja y carne al exterior. La eliminación de estas restricciones podría alinear la política comercial boliviana con estándares globales de libre comercio, facilitando la inserción en cadenas regionales de valor y el acceso a mercados más dinámicos.

Clasificación y apoyo a la pequeña y mediana propiedad agraria. Mantener una clasificación funcional de las propiedades agrarias y promover políticas que fortalezcan a los pequeños y medianos productores es un componente esencial para impulsar un crecimiento rural más inclusivo. Esto se conecta con la evidencia regional sobre la importancia de integrar a los agricultores de menor escala en mercados formales y cadenas de valor más amplias, como ha mostrado CAF para la región.

Modernización normativa y función económica social. El cuarto eje apunta a ajustar la normativa de verificación de la Función Económica Social (FES), un requisito para la titularidad y uso de la tierra, facilitando un marco que incentive mayores inversiones productivas y burocracia regulatoria menos onerosa para productores.

Relevancia económica y implicaciones macroeconómicas

El fortalecimiento del sector agropecuario tiene múltiples impactos macroeconómicos. A nivel interno, una producción más sólida y competitiva puede contribuir a estabilizar los precios de alimentos básicos, reducir la importación de insumos alimentarios y diversificar la canasta exportadora boliviana en mercados regionales. Según fuentes sectoriales, cultivos como soya, maíz y algodón muestran potencial de crecimiento de área sembrada, aunque los rendimientos siguen por debajo de los promedios regionales sin mejoras tecnológicas sostenidas.

En términos de comercio internacional, la eliminación de cupos y la mejora de marcos normativos podrían reconfigurar el flujo exportador hacia países vecinos con demanda creciente. Las relaciones con mercados como Brasil, Perú y Ecuador constituyen nichos relevantes para exportadores bolivianos, que, con reglas más claras, pueden incrementar su participación en cadenas de valor agroalimentarias integradas.

La adopción de una agenda agro normativa también tiene implicaciones para la percepción de riesgo país. Un entorno regulatorio más estable y transparente puede fortalecer la confianza de inversores en sectores productivos, reduciendo prima de riesgo y generando flujos de capital hacia infraestructura rural y tecnología agrícola.

Comparación regional

En América Latina, estrategias de modernización del sector agropecuario han incluido incentivos fiscales, acceso a crédito y programas de infraestructura rural. Instituciones como CAF han promovido inversiones en tecnología, riego e innovación para incrementar productividad y resiliencia. Bolivia, al articular ejes similares, se alinea con tendencias regionales de desarrollo agro sostenible e inclusivo.

La propuesta de cuatro ejes para potenciar el agro boliviano refleja una agenda integral que aborda barreras estructurales clave. Si se implementa con consenso público-privado y acompañamiento institucional, puede elevar la competitividad productiva y ampliar las oportunidades comerciales externas. El desafío estará en traducir estas líneas estratégicas en reformas normativas eficaces, garantizar estabilidad jurídica rural y articularlas con políticas de infraestructura y financiamiento que promuevan un agro más eficiente y conectado con mercados regionales e internacionales.