La visita del presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Ilan Goldfajn, marca el retorno de uno de los principales socios multilaterales del país con énfasis en financiamiento de infraestructura, crédito externo e inversión productiva en un contexto de necesidad de recursos y proyectos de largo plazo.
El Banco Interamericano de Desarrollo anunció oficialmente la visita de su presidente Ilan Goldfajn a Bolivia, programada para la segunda semana de enero de 2026. Se trata del primer viaje de un presidente del BID al país después de 15 años, lo cual representa un gesto significativo de reactivación de relaciones financieras entre el organismo y Bolivia. En éxitos previos, el BID ha sido uno de los principales financiadores de proyectos de infraestructura vial y de desarrollo en Bolivia, especialmente en carreteras y conectividad interna.
Goldfajn, economista con experiencia en organismos financieros internacionales tiene agendadas reuniones con autoridades económicas de Bolivia en La Paz y encuentros con el sector empresarial en Santa Cruz de la Sierra. La agenda busca explorar líneas de crédito, fortalecer proyectos en ejecución y evaluar nuevas oportunidades de financiamiento para obras de infraestructura y productividad.
Agenda económica y prioridades de financiamiento
Durante su estadía en Bolivia, Goldfajn se reunirá con el presidente Rodrigo Paz, ministros y funcionarios clave del área económica en La Paz. Además de la agenda oficial con el gobierno, el presidente del BID visitará Santa Cruz de la Sierra para reunirse con empresarios privados y representantes del sector productivo, con el fin de analizar opciones de crédito y cooperación público-privada para proyectos estratégicos.
La visita sucede en un escenario donde Bolivia busca asegurar recursos externos para sostener inversión pública y dinamizar la inversión privada. Según autoridades del Ministerio de Planificación, el BID es uno de los principales socios financieros del país, colaborando tradicionalmente en infraestructura carretera y en programas de desarrollo. Los equipos técnicos del organismo y del gobierno ya trabajan en coordinación para alinear la cartera de créditos con una estrategia que promueva productividad, diversificación exportadora y atracción de capital.
Contexto macroeconómico y necesidad de crédito externo
Bolivia enfrenta desafíos fiscales y de liquidez externa que han condicionado la ejecución de proyectos de desarrollo. En 2025, la economía mostró un crecimiento moderado y presiones inflacionarias superiores a años previos, mientras la disponibilidad de divisas y reservas líquidas ha sido un factor sensible para la economía. La reactivación de líneas de crédito externas, en este contexto, se convierte en un elemento clave para sustentar proyectos de infraestructura, inversión productiva y programas sectoriales sin aumentar la presión inmediata sobre las finanzas públicas.
Además, en el pasado reciente la Asamblea Legislativa tuvo paralizaciones de la tramitación de créditos internacionales por diferencias políticas, lo que impidió el acceso a varios préstamos aprobados por organismos multilaterales. El reinicio de visitas de alto nivel del BID puede facilitar la aprobación y ejecución de nuevos créditos, complementando esfuerzos con otros socios multilaterales y reforzando la confianza de mercados externos en la capacidad de Bolivia para gestionar compromisos financieros internacionales.
Impacto esperado para inversión pública y sector productivo
El retorno de la presencia visible y de alto nivel del BID puede tener efectos en varios frentes económicos. Primero, la posibilidad de estructurar nuevos créditos con condiciones de largo plazo puede facilitar la ejecución de proyectos de infraestructura que mejoren la conectividad interna, reduzcan costos logísticos y aumenten la competitividad de sectores exportadores. El financiamiento a largo plazo, típico de multilaterales como el BID, es particularmente útil para obras que no generan retornos inmediatos pero sí impulsan la productividad nacional.
Segundo, la participación del sector privado en la agenda de la visita indica un enfoque que va más allá de la financiación pública tradicional: la discusión de alianzas, cofinanciamiento y esquemas mixtos puede abrir puertas a inversiones adicionales, tanto nacionales como de capital extranjero, alineadas con estrategias productivas de mayor valor agregado.
El retorno del presidente del BID a Bolivia después de 15 años representa más que un acto protocolar: es un gesto verificable de reactivación de la cooperación financiera multilateral, con énfasis en infraestructura y crédito externo que Bolivia necesita para proyectos de mediano y largo plazo. En un contexto macroeconómico con restricciones de liquidez externa, presiones fiscales y la necesidad de diversificar la matriz productiva, una relación renovada con organismos multilaterales puede contribuir a sostener la inversión pública sin desestabilizar las finanzas internas. La clave para convertir este acercamiento en impactos concretos será la estructuración de proyectos bancables, la aprobación legislativa de créditos y la coordinación eficaz entre el sector público y privado, factores que determinarán si la visita del BID se traduce en resultados tangibles de desarrollo





