Bolivia avanza hacia un esquema económico más restrictivo en lo monetario, pero apoyado por recursos multilaterales que buscan sostener inversión, empleo y estabilidad fiscal.
Al cierre de 2025, el Banco Central de Bolivia (BCB) consolidó una orientación de política monetaria contractiva, en un contexto marcado por ajustes fiscales, presiones cambiarias y transición política. La autoridad monetaria ajustó instrumentos de mercado y mecanismos de liquidez con el objetivo de contener la expansión monetaria, anclar expectativas de inflación y preservar la estabilidad financiera, mientras el nuevo Gobierno avanza en cambios institucionales y redefinición de su estrategia económica.
Giro hacia una política monetaria más restrictiva
De acuerdo con el Boletín Informativo del BCB, durante el cuarto trimestre de 2025 la entidad reforzó su sesgo contractivo a través de tres ejes principales: un aumento en la oferta semanal de títulos, ajustes en las tasas de rendimiento y una reconfiguración de los plazos de colocación. Estas medidas indujeron condiciones más restrictivas de liquidez en el sistema financiero, limitando la expansión de la base monetaria en un entorno de elevada incertidumbre macroeconómica.
Las Operaciones de Mercado Abierto mostraron una mayor demanda por instrumentos en moneda nacional, reflejando una respuesta favorable del mercado a la estrategia del Banco Central. El incremento en la colocación de valores absorbió liquidez y redujo el margen de expansión del crédito, reforzando el control monetario sin recurrir a mecanismos extraordinarios.
Contexto macroeconómico y fiscal
El giro monetario se produce en un escenario desafiante. Informes recientes del Fondo Monetario Internacional señalan que entre 2024 y 2025 Bolivia enfrentó presiones inflacionarias persistentes, desaceleración en algunos sectores productivos y tensiones cambiarias, factores que respaldan técnicamente una postura monetaria más restrictiva. Este enfoque se coordina con medidas fiscales impulsadas por la nueva administración, entre ellas una mayor disciplina del gasto público y la búsqueda de financiamiento multilateral para sostener inversión pública, fortalecer reservas y reducir presiones sobre las cuentas externas.
Al cierre de agosto de 2025, las Reservas Internacionales Netas alcanzaron cerca de US$2.881 millones, mostrando una recuperación gradual asociada a esfuerzos por mejorar la liquidez externa y mitigar desequilibrios en la balanza de pagos. La política contractiva también responde a la escasez de divisas y a la necesidad de preservar la estabilidad cambiaria.
La estrategia del BCB se inscribe en una tendencia regional más amplia, donde los bancos centrales de América Latina han alternado entre ciclos de ajuste y flexibilización para equilibrar inflación, crecimiento y estabilidad financiera. En el caso boliviano, la autoridad monetaria ha optado por una contención prudente de la liquidez, evitando esquemas de financiamiento monetario del déficit.
El cierre de 2025 con una política monetaria contractiva constituye una respuesta técnica coherente a las presiones inflacionarias y a los desequilibrios externos. Su efectividad dependerá de la consistencia con la política fiscal, cambiaria y de financiamiento externo, así como de la capacidad de sostener estabilidad macroeconómica sin comprometer la recuperación productiva.





