La economía boliviana se contrajo 3,27 por ciento durante el primer semestre y la caída interanual llegó a 5,94 por ciento en el segundo trimestre. Nueve de las once actividades económicas retrocedieron, mostrando que el impacto ya no está concentrado en un solo sector.
El Instituto Nacional de Estadística confirmó que la actividad económica pasó de una caída acumulada de 0,31 por ciento en el primer trimestre a una contracción de 3,27 por ciento al concluir junio.
El segundo trimestre concentró el mayor deterioro. Los 53 días de bloqueos registrados entre mayo y junio interrumpieron carreteras, frenaron exportaciones y dificultaron el abastecimiento de materias primas. La escasez de gasolina y diésel redujo adicionalmente la movilidad de vehículos y maquinaria.
La construcción presentó el resultado más crítico, con una caída de 29,21 por ciento. Transporte y comunicaciones retrocedieron 14,50 por ciento, las industrias manufactureras 11,33 por ciento y el comercio 9,28 por ciento. Estas cuatro actividades explicaron cerca del 87 por ciento de la caída del valor agregado. El dato demuestra que la crisis afectó principalmente a los sectores que producen, trasladan y comercializan bienes.
El costo se distribuye entre empresas, hogares y Estado
Las constructoras pierden contratos, flujo de caja y capacidad para contratar trabajadores. Las industrias producen menos cuando faltan insumos o disminuyen los pedidos, mientras los comercios enfrentan consumidores con menor capacidad de compra.
Los exportadores pierden ventas cuando no pueden llegar a fronteras y puertos. Los importadores también son afectados porque deben financiar mercadería, transporte y almacenamiento durante períodos más largos. El Estado recibe menos impuestos cuando disminuyen ventas, empleo y utilidades. Al mismo tiempo, enfrenta mayor presión para sostener inversión, subsidios y programas sociales.
Los consumidores pierden mediante menor disponibilidad de productos y precios más altos. Los trabajadores reciben el impacto más severo cuando las empresas reducen jornadas, suspenden proyectos o eliminan puestos.
La recuperación deberá aparecer en producción y empleo
El dato del PIB describe lo ocurrido hasta junio y todavía no incorpora completamente las medidas económicas aplicadas durante el segundo semestre. Por eso, los siguientes resultados permitirán determinar si la caída fue principalmente causada por los bloqueos o si persisten problemas estructurales.
Una recuperación sostenible necesitará carreteras transitables, combustible disponible, crédito y seguridad para invertir. También deberá llegar a la construcción y manufactura, sectores que generan empleo y demanda para numerosos proveedores. Si el tercer trimestre muestra una mejora productiva, Bolivia podrá moderar la caída anual. Si construcción, comercio y transporte continúan retrocediendo, la contracción dejará de ser un episodio temporal y se convertirá en el punto de partida de una recuperación más lenta durante 2027.





