Las remesas recibidas por América Latina y el Caribe crecieron 132 por ciento durante la última década y alcanzaron 168.600 millones de dólares en 2025. La digitalización puede reducir tiempos y comisiones para las familias bolivianas, aunque todavía persisten costos elevados y una fuerte dependencia del efectivo.
Un informe del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola muestra que América Latina y el Caribe fue la región donde más crecieron las remesas entre 2016 y 2025. El avance está relacionado con una mayor migración, crisis económicas y climáticas, y una comunicación más inmediata entre quienes viven fuera y sus familias.
A escala mundial, las transferencias llegaron a 728.600 millones de dólares durante 2025. Estos recursos ayudan a financiar alimentación, vivienda, educación y atención médica, aunque el informe advierte que el crecimiento nominal no equivale necesariamente a un aumento similar del poder adquisitivo.
Para Bolivia, las remesas representan una entrada de divisas y un respaldo directo al consumo de los hogares. El Estado gana porque estos dólares reducen parcialmente la presión externa, pero no puede considerarlos un sustituto de la inversión pública o la creación de empleo.
Las aplicaciones presionan a bancos y remesadoras
La mitad de los envíos mundiales ya comienza mediante canales digitales, aunque solo 35 por ciento completa todo el recorrido sin utilizar efectivo. Esta diferencia muestra que muchas familias reciben una transferencia electrónica, pero terminan retirando el dinero en una ventanilla.
Las empresas tecnológicas y billeteras móviles ganan espacio porque ofrecen rapidez y menores costos operativos. Los bancos y remesadoras tradicionales enfrentan más competencia, pero conservan ventajas mediante sus redes físicas y la confianza de usuarios menos digitalizados.
Pedro de Vasconcelos, gerente del Fondo de Financiación para las Remesas del FIDA, señaló que el desafío consiste en completar todo el recorrido digital y convertir las transferencias en una puerta hacia el ahorro y el crédito.
Bolivia puede recibir más valor por cada envío
Los consumidores ganan cuando las comisiones disminuyen. El costo promedio mundial de enviar dinero todavía supera el seis por ciento, mientras las operaciones totalmente digitales resultan más baratas.
Las familias rurales pueden quedar rezagadas si carecen de conectividad, cuentas bancarias o educación financiera. También aumenta la exposición a fraudes y errores digitales.
El siguiente paso para Bolivia será conectar remesas, billeteras y productos de ahorro sin obligar a los hogares a retirar inmediatamente el efectivo. Si bancos y plataformas compiten mediante menores comisiones y mayor seguridad, cada dólar enviado rendirá más. Si la digitalización se limita al inicio de la operación, el costo seguirá acompañando al dinero hasta la ventanilla.




