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Financiamiento estratégico impulsa energía limpia y activos turísticos bolivianos

Financiamiento estratégico impulsa energía limpia y activos turísticos bolivianos

La alianza Bolivia-CAF afianza la transición energética y revaloriza activos turísticos estratégicos con respaldo financiero significativo, en un momento clave para consolidar infraestructura productiva y competitividad externa

Bolivia y la CAF formalizaron un préstamo soberano de largo plazo por hasta $us 110 millones para financiar la construcción de la Planta Solar Chichas, ubicada en la provincia Sud Chichas del departamento de Potosí. El proyecto contempla una capacidad instalada de 120 megavatios (MW), lo que lo posiciona como la mayor instalación de energía solar fotovoltaica en el país hasta la fecha.

La iniciativa está alineada con la política energética nacional de descarbonización de la matriz eléctrica, que busca sustituir progresivamente generación térmica a base de gas natural por fuentes renovables. En Bolivia, las renovables tienen presencia creciente, con alrededor de 170 MW ya operativos en plantas solares distribuidas en diversas regiones como Oruro y Uyuni antes del anuncio de Chichas.

Desde una perspectiva macroeconómica, la incorporación de capacidad solar de gran escala contribuye a diversificar la matriz productiva de electricidad y a mitigar la presión sobre el consumo de combustibles fósiles. Esto tiene implicaciones directas en la balanza energética y en la reducción de la vulnerabilidad de las importaciones de combustibles o insumos vinculados, factores que históricamente han impactado la balanza de pagos y las reservas internacionales de economías emergentes en la región.

Financiamiento y percepción de mercados

El financiamiento de la CAF forma parte de un compromiso mayor de hasta $us 3.100 millones en cooperación técnica y préstamos hasta 2030, con $us 500 millones ya desembolsados y otros desembolsos próximos a totalizar cerca de $us 918 millones en infraestructura, según reportes oficiales.

La entrada de recursos de multilaterales como la CAF es un componente positivo para la percepción de riesgo país, al reforzar la solvencia en proyectos productivos y reducir la dependencia exclusiva de financiamiento comercial. Una mayor certidumbre de flujo de capitales externos puede traducirse en menores primas de riesgo y mejores condiciones para obtener créditos adicionales en mercados internacionales.

Intersección con turismo y diversificación exportadora

Además del componente energético, el acuerdo incluyó la extensión de cooperación técnica para la promoción turística internacional bajo el programa “200 años, 200 destinos” y la presentación de la nueva marca destino “Salar de Uyuni y Laguna de Colores”. Estas acciones buscan consolidar uno de los principales atractivos turísticos de Bolivia, con el objetivo de aumentar divisas por turismo, diversificar fuentes de ingreso y generar empleo.

La combinación de infraestructura energética limpia con promoción turística estratégica posiciona a Bolivia para capturar oportunidades en sectores transversales que pueden potenciar la oferta exportable no tradicional, reduciendo así desequilibrios estructurales de la balanza comercial dependiente de commodities.

Gobernanza, implementación y contexto institucional

Las autoridades subrayaron que la viabilidad de los proyectos requiere aprobación legislativa y acuerdos políticos entre regiones para asegurar implementaciones sostenidas. La necesidad de consenso institucional es un factor crítico para salvaguardar la ejecución de programas de largo plazo y mitigar riesgos asociados a discontinuidades de políticas públicas, un elemento que influye en la percepción de inversionistas y agencias calificadoras.

El acuerdo entre Bolivia y la CAF para financiar la Planta Solar Chichas y promover la marca turística del Salar de Uyuni representa un paso estratégico en la convergencia entre transición energética y diversificación económica. El enfoque integrado en energías renovables y turismo sostenible apunta a fortalecer la productividad estructural e incrementar la resiliencia externa del país, siempre que se garantice gobernanza estable y continuidad en la ejecución de inversiones.